La Cerradura.



Los veranos tienen eso de festivo que invitan a dar riendas suelta a la aventura o al atrevimiento más inusual. Tal vez sea motivado por el calor, la escasa ropa con la que nos cubrimos o la predisposición que el ambiente lúdico-festivo propicia.


Lo cierto es, debo confesar que actué maliciosamente: con el sigilo, la destreza y la paciencia de un ladrón, esperando la mejor oportunidad, y ¡dios¡ que si dio sus frutos.


Me explicaré. En aquellos ociosos días, trabajaba de ayudante en el hotel de mi tío Sebastián, en playa de Vau, al sur de Portugal. Era un modo de pasar el verano y de ganar algo de dinero, además de servirme para soltarme con el inglés, dado que allí solían ir sobre todo ingleses que haciendo escala en Faro, utilizaban el desajuste entre las libras y los escudos para vivir como “curas” durante los tórridos meses de julio o agosto.


Así, ejerciendo de chico para todo y con la confianza de mi tío, que esperaba que algún día fuese quien gestionara el hotelito, -dado que nunca se casó y menos aún tuvo hijos fuera del matrimonio-, podía moverme con soltura por todas las plantas, -seré más concreto, por las dos plantas de habitaciones y la planta principal donde estaba la recepción, el restaurante, y los salones comunes- .


Cuándo la oportunidad me situaba en la recepción del hotel, trataba de acomodar a los huéspedes en según que habitación, pues solo las nº 11 y 16, propiciaban esto que ahora os desvelaré, son habitaciones simples, a ocupar por un solo huésped, y tal vez por eso se sitúan en espacios más o menos accidentales ganados al edificio y por eso mismo, su ubicación es peculiar.


Aunque hubo más de una ocasión, no siempre las frutos vinieron dados por la inspiración de la diosa de la belleza y fue en una de estas cuándo las circunstancias dispusieron que hasta Vau, llegaran Elisabeth y Conny, dos amigas y estudiantes de filología hispánica que recalaron allí mientras desarrollaban una especie de trabajo de investigación, algo así como justificar “el veraneo” con cargo a la Universidad.


Lo cierto es que situé a una y otra, como ya supondréis en las habitaciones 11 y 16 respectivamente.


Lo que tenían de especial, no era otra cosa que ambas se situaban en un giro del pasillo, junto a una puerta de servicio, donde guardábamos toallas, jabones o almohadas más duras.


Con esta geometría podía disponer a mi gusto la necesaria logística y situarme disimuladamente para observar sin ser visto, teniendo la suficiente cohartada como para ser relacionado, en caso de ser pillado "in fraganti" con “labores” de control en el cuarto de servicio.


Aunque ya os adelanté, que toda esta estrategia la usé en más de una ocasión, fue ésta, la vez en la que alcancé el cenit de los momentos estelares.


Lo esencial del relato, no es otro que compartir las escenas que viví, al asomarme a través del ojo de la cerradura, a la intimidad de estas dos chicas indistintamente o de ambas a la vez, y es que una y otra , compartían además de la beca, su admiración, su común atracción y porqué no decirlo su pasión fresca y libre de prejuicios, de tal modo que pasaban mucho tiempo juntas, a pesar de la escasez de espacio, pero eso distaba lejos de ser un obstaculo.


Elisabeth y Conny, se entregaban a sus debates universitarios casi desnudas, sólo unos diminutos calcetines de hilo –muy infantiles por cierto- un culotte o a veces un pantaloncillo corto de nylon muy ceñido de colores pastel.
Conny, con su pelo rojizo y rizado, sus ojos verdes, salpicada con algunas pecas, era de las dos la más efusiva y apasionada, sus pequeños pechos, rematados por coronas también ocres y su pubis recortado, escenificaban a una diosa, sacada de algún castillo medieval.


Elisabeth, mas intelectual, aparentemente más distante, pero altiva y exaltada cuándo llegaba al orgasmo. Se dejaba llevar, cuándo su compañera le incitaba con sus tenues caricias. Se dejaba transportar, parecía como si solo estuviese esperando ese momento, dejando atrás la compostura de esa educación tan rígida que al parecer imparten a todos por igual en el viejo Reino Unido.


Cuándo Conny deslizaba su dedo índice entre sus senos blancos y suavemente redondeados, Elisabeth no podía resistirse.

Sus sesiones de amor, me mostraron un mundo que no acertaba a comprender sin morbosidad hasta ese momento.

A la belleza de la pasión limpia y sin ataduras se le unía la propia de ambas chicas, a cual más exquisita. 


Desde entonces, busco la ocasión en la que descubrir escenas, en las que la fogosidad humana se da cita al amparo de cuatro paredes y la cercanía de unos cuerpos desnudos.


A estas alturas, he sido testigo de cientos, de miles de momentos, aunque algunos han sido tórridos o dolorosos, me mantuve al margen, y de todos los vividos guardo los más placenteros y sensuales.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Mi nombre es Adolfo Morales, este Blog es una especie de caja de zapatos en la que voy dejando cualquier cosa que despierte mi interés: fotografías, opiniones, relatos y algún que otro desvarío. Todo desde la más absoluta originalidad y autoría. Si bien me apoyo mucho en imágenes para uso no comercial colgadas en diferentes comunidades, como LA PETITE ECOLE. Llevo desarrollando la plataforma Blogger desde sus inicios, una experiencia que desde el principio me ha deparado muchas satisfacciones y el encuentro personal y virtual con gente muy interesante.
Prohibida la reproducción total o parcial de las fotografias tanto como su distribución, comunicación publica y transformación con fines comerciales sin autorización del autor. Este Blog, utiliza igualmente exclusivamente con fines informativos no comerciales, imágenes de otros autores.
Reproduction, either totally or in part, of the photographs as well as their distribution, public Communications and transformation without the author´s prior authorisation is forbidden.
( art. 17 Secc.2ª Ley de la Propiedad Intelectual Intellectual Property Law)