Ah¡ la crisis, lo siento yo soy funcionario.

Definitivamente no entiendo por qué a estas alturas, todavía hay dos tipos de empleados: los públicos y los privados. No entiendo por qué, por el hecho de ser empleado de una empresa pública y ostentar el titulo de "funcionario" no estés expuesto a los avatares del sistema. Si hay crisis, a los funcionarios les da igual, porque sus puestos de trabajo están garantizados. Ya se, así ha sido siempre, y qué, si hablamos hasta el hartazgo de igualdad porque no aplicamos este principio de "seguridad a todos". Decididamente no paso por ahí y ya me gustaría - o no- ser "funcionario", debe dar un gusto especial o raro, pensar que todo eso de lo que hablan no va conmigo, sino con esos otros, los empleados privados, y lo mio purita suerte.
Y digo yo, si la empresa pública vive y se sustenta de la riqueza que genera la empresa privada que va a pasar si se deteriora el tejido laboral y hay menos ingresos, ah! es verdad, se suben los impuestos y se compensan, que tonto soy.

Pues así es queridos/as, no es justo ni presentable que los trabajadores que tengan el título de "empleados de la administración - la que sea- y por ende se denominen cariñosamente "funcionarios" queden fuera del juego de la crisis, aquí jugamos todos por igual.
Los sindicatos deberían, si tuvieran la moralidad antaño perdida, poner encima de la mesa que la igualdad es un concepto útil y valido, siempre que sirva para toda la clase social, de algún modo el propio concepto implica cierto clientelísmo y servir con buen ánimo al poder jerárquico para no quedar desvinculado o fuera del sistema, sin desmerecer las sacudidas por los abusos que el "cargo" en ocasiones ha incurrido, al amparo del sistema en que se integra. Algo así como ¿podrías decirme cuantas multas se han puesto a policías municipales por policías municipales?, o somos maestros o profesores y entre colegas, nuestros hijos son, ya sabes "diferentes", o ¿que necesitas operarte, que es urgente, no te preocupes yo me encargo, mis colegas lo arreglarán... y etc, etc...incalificable, y estos ejemplos son insignificancias.

Que tú, como funcionario que seas, que este debate no te interesa, lo entiendo, es lógico no seamos necios, pero que es injusto, lo es.

Por cierto que sepas/is que el coste de la luz del despacho que ocupas, se debate en la calle entre si son 40, 80 o 400 los afectados por el "ere" de turno, así es que al menos de momento, y hasta que esto cambie y deje de ser una organización al más puro estilo imperialista, procura gastar lo justo, no olvides que esos -los de fuera- son los que generan la riqueza y tú y el sistema que te ampara, la administras o como quieras llamarlo.
No hay ningún oficio, empleo o trabajo que no pueda ser desarrollado bajo el paraguas de un juego igual para todos, sin diferencias, y eso es aplicable y extensivo a las desigualdades que afectan al colectivo de manera negativa por el simple hecho de ser justo eso, funcionarios.
Ya lo dijo la Revolución Francesa: Igualdad, Legalidad y Fraternidad, pero esto es muy viejo, nos queda Zapatero del que otro día hablaré, hoy no me apetece.

20 comentarios:

  1. En primer lugar para llegar a ser funcionario no es cuestión de "purita suerte" y hay muchas clases de los mismos, buenos y malos , como los trabajadores de cualquier empresa.
    Los tratos de favor y amiguismo, también se dan fuera de la administración, o no?
    Aunque si es cierto que de alguna manera nos sentimos ahora mismo un poco más protegidos que otros colectivos en relación a la crisis global.
    Y pido perdón SI!! soy funcionaria.
    No te cabrees hombre, no es bueno para la salud.
    Besos
    M.

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  2. Bueno, yo no sería funcionaria ni aunque me regalasen el puesto, por la simple razón de que si me dicen ahora mismo que voy a estar el resto de mi vida laboral desarrollando el mismo trabajo, me da algo. Aun así, diré que conozco funcionarios vagos y funcionarios muy currantes. Entiendo lo que dices, pero me parece una crítica muy poco constructiva en el sentido de que la tendencia debería ser la lucha porque todos los trabajadores tuviesen el mismo buen trato y no el mal trato. También conozco muchos trabajadores de empresas privadas que están en su puesto por pura inercia, pero que... vaya. Y no les afecta la crisis en el sentido de perder su puesto de trabajo, pero tienen pluses de productividad, a veces importantes, que no van a alcanzar. Su sueldo será menor. Y en los próximos años, se convocarán muchas menos plazas, esto significa que su volumen de curro se incrementará y que serán más puestos que se dejarán de crear, que significa, a nivel de economía, ir patrás. Un besito, Adolfo

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  3. No pretendia hacer una crítica.
    El caso es que el tema da mucho de si, como para desarrollarlo en 4 frases.
    Tampoco haces el mismo trabajo toda la vida ja ja en mi caso no.
    Besos
    Por cierto, tengo blog hace 2 dias.
    Por si apetece http://bcnnikita.blogspot.com/
    No se que pasará con el, de momento lo estoy elaborando
    Besos
    M.

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  4. No estoy de acuerdo contigo en importantes aspectos de tu entrada. Ser funcionario no es cuestión de suerte, es cuestión dde aprobar unas oposiciones, en mi caso, en secundaria muy duras por cierto. No pierdo mi empleo, pero la crisis me afecta, a los funcionarios no nos suben el sueldo (y lo entiendo). Habría que equiparar medidas a los no funcionarios con nosotros en cuestión de igualdad de sexos en el mundo laboral o ventajas de las que gozamos, pero no considero que tus reivindaciones en cuanto a la crisis sean las justas, es mi opinión, mi humilde opinión.
    Besos.
    p.d. no midas a todos los funcionarios por el mismo rasero. He dado clases en el instituto a hijos de compañeros y han estado suspensos... no es justo lo que dices, somos personas antes que funcionarios, cada cual practica su trabajo como es, según su coherencia y su ética personal y profesional.

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  5. Veamos, amos a ser objetivos: 1- Respecto que para ser funcionario tienes que aprobar,etc.., se me había olvidado Ginebra que lo mío y lo de cientos de empleados por cuenta ajena, nos lo regalaron sin más, es que me fallo la memoria. ¿Que me dices?. En todos los trabajos hay una selección y en muchos se precisa de una selección masiva y después una post selección, etc.. que nadie te regala nada, no seamos tan exquisitos que cualquiera podría pensar que "el resto" no tiene nivel, ni lo precisa ni se lo piden.. un poquito de respeto también nos merecemos los demás. Ahí me parece que te has sobrevalorado.
    2-los ejemplos son muestras, nada genérico, podrían ser otros, pero es lo mismo valen del mismo modo. Claro que hay excelentes profesionales, tengo amigos que lo son, me consta su profesionalidad, pero el debate de fondo no es ese. y 3-También he dicho que no debería haber desigualdad "bajo el paraguas de un juego igual para todos, sin diferencias, y eso es aplicable y extensivo a las desigualdades que afectan al colectivo de manera negativa por el simple hecho de ser justo eso, funcionarios.". 4-Respecto a la ética y profesionalidad, no podrás negarme que es más difícil no oír los argumentos de un compañero que los de un padre, siempre más distante. Es lógico y natural que afecte y cueste más, y por tanto que la influencia sea más efectiva. Sigo pensando que es un arcaísmo y una desigualdad que no se sostiene, igual que abogo por otras cuestiones, ésta es una de ellas.

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  6. Tú te lo guisas y tú te lo comes, querido amigo. Creo que el que se está sobrevalorando eres tú y denostando a los funcionarios, léete el post que escribiste. Besos

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  7. No hagamos una montaña de nada, no seamos tan viscerales por favor. ¿Comprendes lo difícil que resulta que judíos y palestinos entren en razón?. No creo que haya en ningún momento: denigrado, humillado, injuriado, insultador u ofendido a nadie. Más creo que los ofendidos son los miles de trabajadores que ven peligrar sus puestos de trabajo por no contemplarse el amparo del estado o la administración.

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  8. Anónimo13/1/09 4:18

    Por partes:
    1- Los funcionarios sí notan la crisis. A menudo la primera acción (ojo, esta vez, por ahora, no) de un gobierno ante una crisis es una congelación salarial, como en 1996. Ese año la congelación salarial "salvó" a este país de una situación límite. Los funcionarios fueron más que nunca servidores públicos, aceptaron la congelación y ese dinero fue clave para hacer frente al déficit de la seguridad social, por ejemplo. Eso sí, se les dijo (y por eso se aceptó el sarificio, que lo fue) en su momento que eso lo notarían en época de bonanza económica, una promesa que nunca cumplió ni Aznar ni Zapatero. Eso, junto a que la subida salarial sea del 2% aún en años de bonanza, y la falta de clausula de revisión salarial (por ley), hace que los funcionarios hayan perdido cerca de un 40% de poder adquisitivo en los últimos 30 años. La gente sólo se acuerda de ellos, eso sí, en época de crisis, por que en época de bonanza, el sueldo medio privado es, generalmente, mayor. Ahora valoran más la estabilidad que el sueldo, por que falta lo primero. Pero todos sabemos que, en muchos casos, no fue siempre así. Y ahora todos se acuerdan de lo injusto que es que "no se le echen" (mal vamos cuando que un trabajador vea peligrar su empleo, sea trabajador público o no, es celebrado por los demás), pero nadie valoró JAMAS el esfuerzo económico, nunca devuelto, que supuso hacer un esfuerzo que, por otra parte, tan necesario era en 1996 (y años siguientes del gobierno Aznar hasta 2004, en los que el aumento de retribuciones apenas alcanzó, insisto, el 2% que se comentaban, mientras el IPC subía por encima del 3 e incluso llegó al 4,1 en el año 2000).

    2- Comparar una oposición (en muchos años supone 4 años de trabajo, o 5, según la oposición, y sin red) con un proceso de selección en una empresa privada es, CASI siempre, demagógico cuanto menos. Ojo, que he puesto el CASI. Las Oposiciones son públicas y cualquiera puede presentarse, y sea cual sea tu campo, hay una oposición, casi seguro, que se ajuste a tí. Pero jugarte tu futuro en una oposición es una opción realmente arriesgada y nada cómoda, y puede salir bien o mal. No hay término medio: si sale bien, sale muy bien. Si sale mal, sale muy muy muy mal. En cualquier caso, concuerdo plenamente en una cosa: no es ese motivo para que el funcionario tenga contrato vitalicio.

    3- ¿Cual es el motivo de que el trabajador público tenga contrato vitalicio, por así llamarlo?. La respuesta, lejos de ser un misterio como pareces decir, está escrita y publicada EN LA LEY. El funcionario público tiene asegurada su permanencia PARA ASEGURAR SU OBJETIVIDAD. Eso es, que ni le nombre ni le cese un partido político. Te parecerá una mera excusa. Ahora te haré unas preguntas: ¿querrías una Administración que cambiase su plantilla de trabajadores cada 4-8 años, con el caos que eso supondría?. Y... ¿querrías que un trabajador público viese depender su trabajo de que el partido político que lo nombró siga en el poder?. ¿Crees que eso no podría afectar a su trabajo, a su imparcialidad en el desempeño de su cargo?. ¿Realmente crees que la Administración funcionara bien si sus trabajadores debieran servilismo y favores al político de turno?.

    4- Mal vamos si la lucha sindical trata de igualar por abajo en lugar de por arriba. Mal vamos.

    5- Agradezco que, al menos, no hayas hecho mención al tópico del funcionario vago, de que todos se toman cafés de 2 horas, etc, etc... eso sin duda quita demagogia a tu mensaje, y le da credibilidad, aunque no pueda compartir tus tesis en absoluto.

    PD: Sí, soy un funcionario, como habrás imaginado.

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  9. Estimado anónimo, clara y contundente tu argumentación, y para re-equilibrar lo que parece que no he dicho y que si he dicho y ya he reiterado, no se trata de igualar por abajo sino por igual, puedes leer si quieres ..."No hay ningún oficio, empleo o trabajo que no pueda ser desarrollado bajo el paraguas de un juego igual para todos, sin diferencias, y eso es aplicable y extensivo a las desigualdades que afectan al colectivo de manera negativa por el simple hecho de ser justo eso, funcionarios." y ya no insisto. La pregunta final. ¿Si a ti como funcionario, te diesen a elegir entre la equiparación salario y derechos equivalentes de profesionales dependientes de la empresa privada, cambiarías?.

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  10. El de antes13/1/09 13:23

    Si a mí, como funcionario, me diesen a elegir entre equiparación de salario y falta de estabilidad, no lo cogería en absoluto. Pero por que esa decisión ya la tomé ya hace años, cuando dejé un puesto mejor remunerado (pero con mis derechos laborales permanentemente pisoteados) y me presenté a una oposición para cobrar "cuatro duros" en época de vacas gordas. La primera reacción de mis compañeros fue, desde el cariño, eso sí: "¿Y vas a tirarte dos años o más estudiando para cobrar cuatro duros, teniendo esto, que aquí cobras más?.
    Ahora, podemos preguntar, si a un asalariado bien pagado, con un contrato indefinido, y en época de bonanza, le dieran la opción de perder 100-500 Euros al mes (según el caso, y normalmente de modo correlativo al sueldo neto, eso sí quiero que quede claro, que si cobras 1100 Euros en la privada, la diferencia será de 100, y si cobras 2200, será de 500. Ante todo, sinceridad) con cláusula de revisión salarial a cambio de los beneficios (indudables, ojo) del funcionario a nivel social... ¿que haría?. Pues muchos, muchísimos, si están realmente bien pagados, te digo yo que no cambiarían. Insisto, pregunta en época de bonanza, no ahora.

    ¿Es una crítica, o lo considero una opción equivocada?. En absoluto. Son dos opciones diferentes, y ambas entrañan pros y contras. Pero en mi opinión las reglas del juego sí son las mismas para todos, y están sobre la mesa. Sólo tienes que escoger qué cartas jugar, teniendo claro que tomes las que tomes vas a ganar y perder cosas. A día de hoy yo jugué las de opositar y puedo decir que no me salió mal. Ni mejor ni peor que a los que tomaron otra, por que hay de todo: algunos que curraban conmigo ahora se ven en el paro, y muchos otros de mis ex-compañeros siguen currando en el mismo sitio, con contrato indefinido, una estabilidad menor pero muy aceptable y cobrando bastante, pero bastante más que yo cada mes.

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  11. Sr. Juez, no tengo más preguntas.

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  12. Seguro que todos conocemos muchos más casos iguales y difenrentes a éste que nos cuentas, anónimo. También yo opino que la elección es nuestra. Pero la desigualdad, ¡Ay amigos¡ eso es harina educativa. Esto es, tanto funcionarios como no funcionarios, vivimos influenciados por el mismo sistema educativo y social por tanto, basado en la competencia, la competividad, el dinero, la riqueza material y todo eso a lo que nadie hace mención. ¿Que como se resuelve? Pues ya, hay personas arriesgando y fomentando sistemas educativos de otra "índole" que lejos de llamarla "iluminados" podriamos considerarlos al menos creativos y por tanto MADUROS.
    Saludos Sr. Juez.

    P.D. Con toda mi humildad os diré que necesité de vuestras conjeturas, díálogo, debate, desacuerdo, discusión y opinión personal para llegar yo a la mía que espero alguien comparta, claro, si no, ¿para qué?

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  13. Maestra, funcionaria, 30 años de servicio. ¿Chollo? Que quieres que te diga. Mi sueldo no da para mucho, pero he dado estudios a mis hijos y he vivido de lo más normalito. Eso sí, por pueblos y poblachos. ¡Ventajas de los funcionarios de a pie! Allá donde no llega la empresa privada tiene que llegar papá estado y sus funcionarios. ¿Has visto un colegio privado en un pueblo de menos de 2000 habitantes? ¿Y una clínica privada?
    Las empresas no son tontas, el estado sí. Debe dar servicios mínimos allá donde no hay nada. Para eso sirven muchos funcionarios. ¿No lo sabías? El mundo rural sabe mucho del sector servicios, te lo juro.

    No me he quejado nunca de mi sueldo (y eso que ha estado por debajo de la media durante mucho tiempo. Mi jubilación será penosa, pues las subidas se hacen en los complementos.
    Supongo que por estos "privilegios" debo sentirme mal, ¿no?
    Las generizaciones son malas, y pueden doler...

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  14. Por cierto, mi suledo está fijado por los presupuestos del estado, las dietas por los suelos, y cuando hay subida de luz, teléfono, gasolina, alimentos (todo lo básico) me afecta igual que a ti y al último currito de este país. Y para qué seguir...
    Me gusta mi trabajo, he vivido dignamente de él hasta hoy en día, eso sin, sin esquiar los fines de semana y salidas las justitas...
    Tal vez sea una excepción, pero yo no me "escaqueo", no tomo cafés de dos horas y aguanto el chaparrón como puedo.
    Donde pone "generizaciones" debe poner "generalizaciones", perdón.

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  15. Mi querida Dama, está claro que no me he expresado todo lo bien que hubiese deseado y se ha abierto una polémica que ya desde el principio estaba matizada, pero ese aspecto no lo habéis contemplado. Yo no he querido hablar del funcionario como tal, sino del "funcionario" como empleado distinto, con distintas condiciones económicas o con distintos, llamemos beneficios, mi debate estaba situado en ese justo término y no en echar tierra a los funcionarios, dignos todos. Sigo pensando que no debería haber asalariados de diferentes tipos, aunque el empleador sea el estado, no entiendo porqué debe llevar añadida esa seguridad sobre el empleo, salvo por las condiciones económicas al parecer sensiblemente inferiores. Entiendo que deberíamos aspirar a mejores condiciones o iguales condiciones de todos los empleados por cuenta ajena y empleados públicos. La crisis y la bonanza deben afectar por igual. Eso es lo que he defendido y defiendo desde el primer momento. Ahora bien, si se acepta "Seguridad en el empleo" a cualquier costa, no nos quejemos después, cuando las vacas tengan pasto de que hay diferencias. Por lo demás tu exposición, me ha parecido clara, sentida y muy personal. No he pretendido generalizar de un modo alocado, creo que mantuve matizaciones, suelo ser respetuoso y no tengo nada en contra de los funcionarios, ni me preocupa mi situación laboral, así es que era un debate abierto debido a lo que simplemente pienso al respecto, sin pretender dañar o molestar, solo ser autocrítico. Y ahora ¿Bailas?.

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  16. Hola Denavegantes y al resto. Soy funcionario y no lo cambio por la empresa privada porque lo único que valoro yo es mi tiempo y mis tardes libres para disfrutar de lo que realmente me gusta... ¿más dinero? No gracias; ¿Menos preocupaciones? Si. En mi trabajo soy responsable y procuro dar lo mejor, pero eso sería así aunque no fuese funcionario, como todos creo.

    Os pego un artículo, largo pero que creo interesante, de Alberto Noguera. Un cariñoso saludo a todos.

    Hablando de funcionarios:
    Está el tema del funcionariado en boca de mucha gente. Ayer en el programa de Pablo Motos, otra pasadita de "chistes de funcionarios". Que si no trabajan, que si cobran mucho, que si el trabajo seguro... Cuando estaba España llena de corbatas triunfadoras, con los funcionarios todo eran sonrisitas: esos pobres mediocres, casposos, faltos de ambición. Un vendedor de pisos era Bardem con los huevos de oro. Un profesor era una pequeña mula de molino cargada de libros.

    Ahora falta el trabajo y al castellanito se lo come la envidia: ese vecino que con tanta simpatía saluda en el ascensor es en realidad un perverso funcionario que pasa las mañanas haciendo sudokus y chupando la sangre de los trabajadores. Capaces son de hacer la revolución contra el cuñado funcionario y dejar que los Ponzis españoles vayan sacando los sacos de billetes del país en nombre de la libertad de mercado.

    Lo primero es descartar unas cuantas falacias de uso común:

    El funcionario no produce:
    Los funcionarios producen lo mismo que cualquier trabajador del sector servicios. Los hay eficientes y los hay vagos. Decir que un porcentaje alto de funcionarios en un país es algo insostenible y ruinoso es una falacia. Si cada uno de esos funcionarios produce por valor igual o superior a su sueldo, el porcentaje sobre los trabajadores del sector servicios es irrelevante. Con los impuestos se paga a los funcionarios, pero los ciudadanos tienen unos servicios gratuitos que de otra forma tendrían que pagar. Es una obviedad que parece que hay que recordar.

    El funcionario tiene su puesto asegurado:
    Quitando a los interinos, cuya antigüedad laboral se resetea cada año y pueden ser despedidos totalmente gratis, los funcionarios pueden ser degradados y desplazados. Aún teniendo destino definitivo, si las circunstancias obligan a cerrar algún centro de trabajo (escuela, hospital, cuartel), se traslada a esos funcionarios. También pueden ser apartados del servicio por expediente disciplinario si han cometido alguna falta grave. No les falta el trabajo en tiempos de crisis, pero aunque fuese la policía o la sanidad o toda la educación una empresa privada, seguiría habiendo clientes porque los servicios que prestan son los más básicos y necesarios. Lo que sí es cierto es que su empresa no va a quebrar, o en todo caso será la última.

    Su sueldo está blindado:
    En la nómina de un funcionario cualquiera, incluso interino, hay un desglose muy claro: sueldo base, sexenios, complemento específico, complemento de destino, etc. Todos esos complementos igual como los ponen los pueden quitar, y el sueldo base no llega a la mitad de lo que realmente se cobra.

    Cuando el Estado suspenda pagos, van a dejar de cobrar:
    Esto iría en el sentido contrario: regodeándose en una lúbrica fantasía: las nóminas no les llegarán y podremos volvernos a reír de ellos. Aunque el Estado suspenda pagos (que lo va a hacer), primero dejará de pagar la deuda pública, luego las contratas con empresas, luego las subvenciones, las becas, las desgravaciones, las ayudas sociales, incluso hasta las pensiones. Pero cuando la policía deje de cobrar, veréis a Mad Max aparcando la moto en vuestra calle. Como decía una vez uno: los funcionarios no trabajamos para el Estado, somos el Estado. Mientras quede una mínima estructura estatal en España, los funcionarios cobrarán.

    Pero no voy a convertirme ahora en el defensor del funcionario. Tienen mucha tela que cortar. Lo primero que yo haría sería diferenciar dos grandes grupos: los calientasillas y los sudacalcetines.
    El calientasillas es un tipo de funcionario kafkiano, rutinario y autista. El hecho de tener que trabajar en relativo silencio pone a cualquier español de mala leche continua. Si es mujer aún más. Con eso y la plaza en propiedad, a veces pasas por allí y te pegan un rodillazo en los huevos. Han entrado en una espiral de vagancia que lleva al desprestigio de su profesión, y ese desprestigio ha llevado a la desmotivación y más vagancia. Éste es el funcionario que no sabe desayunar en casa y que lee los periódicos como las novelas, de cabo a rabo.

    El sudacalcetines es un funcionario de contacto con el ciudadano, trabaja hablando y pateando calles, hospitales y colegios. Algunos se juegan la vida, los otros soportan un fuerte estrés. Sus profesiones son, como se decía antes, "vocacionales". Los docentes son los que sufren un cierto desprestigio, si bien cuando vaya faltando el dinero fácil la sociedad valorará más la educación. Sus actividades son difícilmente privatizables, a no ser que el verdadero cliente no sea el ciudadano sino el político de turno. Son muchos los que envidian sus horarios o la estabilidad de su empleo, pero pocos envidian los dos millones de horas de flexo entre licenciatura y oposiciones (no sólo una) o las agresiones de los delincuentes.
    A partir de ahí, yo creo que el sistema funcionarial en España tiene dos lecturas.

    Una lectura positiva valoraría el servicio al ciudadano por encima de ningún interés privado. También la capacidad para atraer talento con el reclamo de la estabilidad laboral, lo que permite costes salariales realmente bajos.

    En la lectura negativa hay que incluir al conserje que te atiende sin mirarte, el administrativo que te planta cara, la maestra que siempre está de baja, el de correos que a las dos menos diez ya ha echado el cerrojo. El español, si puede abusar lo hace, ya sea como funcionario, como empresario o como currante. Cuando ya está esclavizado y desplumado, aún sigue con un dedito trincando con el e-mule. Pero rebelarse y exigir que se cumplan las normas, eso no.

    Tanto la administración como los otros cuerpos deberían afrontar una reconversión tecnológica. Tengo para mí que el problema de productividad del funcionariado no es tanto la vagancia como la poca innovación. La informática se utiliza poco y sobre todo el software es pésimo. Si pongo el ejemplo que conozco, que es la gestión de un instituto, no hay nada parecido a un ERP como el de las empresas privadas, lo que hay son programitas sueltos y parches sobre antiguos parches, además de ordenadores viejos y obsoletos. Los continuos desfases e incoherencias dan problemas a todo el mundo, sobre todo a las administrativas. Las cosas importantes están informatizadas, pero para muchas otras hay que seguir recurriendo al papel o incluso a ir preguntando por ahí.

    También el sistema de acceso necesita actualizarse. Con el número de horas-persona que se gastan en España en preparar oposiciones, se construiría la gran muralla china con azulejos pintados al óleo. Los mismos funcionarios pasan la mitad de su vida laboral preparando oposiciones. Las academias privadas mueven millones. Y al final, lo mismo que con las VPO, la suerte del bombo decide el destino de cada uno. El sistema de concurso-oposición es engañoso y frustrante para el opositor novato, pero también desgasta al interino que se ve obligado a presentarse muchas veces. Como mínimo, ya están tardando en poner la famosa doble vía, y también tests de CI y otro tipo de pruebas prácticas que no premien al cabestro que sólo memoriza.

    Con todo, no creo que la función pública sea un mal sistema, creo que necesita un mejor control y buenos incentivos. Pongo un ejemplo: en el instituto en el que trabajo había permanentemente seis y siete profesores de baja, hasta el punto de no poder los de guardia vigilar a todos los grupos y tener que juntarlos como borregos en la sala de usos múltiples. Hace un mes el director nos dio una mala noticia: a partir de ahora, todas las bajas aunque sean de un día deberán justificarse "de manera fehaciente". Es decir, con un papel con cuño de alguien. A partir de ahí, las bajas cada día son una o cero. Ha sido prodigiosa la mejoría de la salud de los trabajadores.

    Pero no siempre hay un director ingenioso. En Finestrat fui una vez a echar una carta y me encontré la oficina de correos cerrada. Había un cartelito: "vuelvo enseguida". Me puse a esperar. Al lado había un bar con las mesas en la acera, con gente tomándose el cafetito. Pasados 20 minutos, el cliente que estaba a mi lado se levanta y se acerca a la puerta de correos. Iba a decirle: "está cerrado, buen hombre, deben estar cargando sacas ahí dentro". Pero saca una llave, abre y me invita a pasar. Se pone a tocar teclas y lo miro mejor: lleva el jersey con cuello de pico y la camisa azul de correos. Esto es España.

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  17. Espléndido comentario que no tiene desperdicio. Saludos y bienvenido. Está claro que exponer los diferentes puntos de vista nos enriquece a todos.

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  18. Me ha encantado la visión de Anónimo, como a ti. Por cierto, le falta la sección de funcionario-asesor. Ese que aspira a más y sube un escalón de forma temporal. Yo lo he sido, en el nivel más bajo, por lo que hablo con conocimiento de causa. Pasas pruebas, te involucras, aceptas horarios estrambótiocs y si te gusta, intentas seguir haciéndolo bien. Hasta que te cansas o haces todo lo posible por seguir en el "chollo". Pero he conocido (el sistema está lleno de ellos)auténticos trepas que han llegado a lo más alto. Eso sí, en comisión de servicios. Eso crea otro puesto de trabajo (para el interino de turno, lo que no está mal) pero también un amiguismo y una especie nueva (o muy vieja, según se mire) de "lameculos" que sí deben ser afines a las ideas políticas imperantes en cada provincia o región. Hay honrosas excepciones (mi antiguo "jefe", por ejemplo), pero cuanto más se sube en los puestos "a dedo" o "de confianza" más se enrarece el ambiente. Supongo que en todos lados cuecen habas, pero en mi casa a calderadas, que se dice...
    Como ves, navegante, bailo contigo.

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  19. Anónimo3/2/09 19:26

    pues si quieres IGUALDAD con los funcionarios, prepara (y aprueba) unas oposiciones. La igualdad es igualdad de oportunidades, y la oportunidad la tienes ahi esperandote. Te presentas, apruebas y ya está. Igualdad por el morro no, majete.

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  20. Creo mi querido anónimo que olvidaste leer los comentarios. La próxima vez no dejes de hacerlo, tal vez te reforzará en tu punto de vista al tiempo que ganarás en objetividad y así tu opinión nos enriquecerá a todos. Saludos.

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VIII edición de Atlantica Visual-Art
Mi nombre es Adolfo Morales, este Blog es una especie de caja de zapatos en la que voy dejando cualquier cosa que despierte mi interés: fotografías, opiniones, relatos y algún que otro desvarío. Todo desde la más absoluta originalidad y autoría. Si bien me apoyo mucho en imágenes para uso no comercial colgadas en diferentes comunidades, como LA PETITE ECOLE. Llevo desarrollando la plataforma Blogger desde sus inicios, una experiencia que desde el principio me ha deparado muchas satisfacciones y el encuentro personal y virtual con gente muy interesante.
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