Chacumbele, el niño prodigio de Cienfuegos.




Para cuándo enterraron a Chacumbele, todas aquellas jovencitas, hacía años que dejaron de ser virgenes.

Cienfuegos es una ciudad de la isla caribeña de Cuba, "la Perla del Sur" la llaman. Aunque esté considerada como una ciudad moderna, culta y alegre, es sobre todo, diría yo "complice" y dotada por lo general de un gran sentido del humor, además de amiga de las "costumbres" y de las leyendas, con cierto apego a lo "ritual" o a lo "magico", una tendencia abiertamente extendida por estas costas.

Su amplia bahía y su alargado puerto, ha dispuesto a lo largo de los años, la construcción hasta el hacinamiento de viviendas tipo "brasil", -esas que tienen un patio central y que incluso comparten cocina o aseos, limitándose éstas a tres piezas con una o dos habitaciones, que son a la vez salón y dormitorio-, cerca de los muelles, cuyas calles están siempre festivas y llena de corros de hombres y mujeres, conviviendo con pequeñas cantinas miserables llenas de grandes bebedores de ron, un modo de hacer patria a la vez que de medicinarse para olvidar la miseria creciente, al que les avoca la "revolusión".

Cuándo nació Chacumbele, sus familiares ya advirtieron que aquel niño, venía acompañado de un espectacular desarrollo según sea la parte, y que tal vez "aquello" podría serle útil. Así es que se recibió con gran alboroto y regocijo, y aquella potencialidad corrió como la polvora por todo el arrabal.

Desde entonces hasta su reciente fallecimiento, su vida discurrió alrededor de la singularidad con que la naturaleza le dotó. Durante años fue o lo convirtieron en un mito y todo por una inocente curiosidad femenina.

Suele ser costumbre muy extendida, que en estas viviendas se mantengan abiertas las ventanas que dan al pasillo a la vez que las del balcón, buscando una ligera rafaga de aire, cuándo la humedad y las altas temperaturas de las noches del verano hacen el sueño imposible. Así familias enteras duermen frescos de ropa, se mecen tranquilamente, o disfrutan de un buen puro para combatir el insomnio, guarecidos por un escuálido y gastado visillo, pareciendo que estás más en la bodega de algún paquebote que en tierra firme.

Chacumbele vivía en la última planta, la tercera para ser exactos, al principio de la escalera y junto a la puerta de la terraza-tendedero, compartiendo pasillo y ventana con otras tres familias, mientras sus padres ocupaban la habitación del balcón, él ocupaba la interior, por lo que verle dormir la siesta o durante las madrugadas, era fácil y la excusa tan simple como ir a tender o recoger la colada.

Cierto día, bien temprano, una de las jóvenes vecinas de la finca, disponiendose a ir a la terraza, deparó en como dormía Chacumbele plácidamente ,-un por entonces jovén mozalvete, porque no decirlo también agraciado en las facciones varoniles- con la calma y la complicidad de la hora, la finca dormitaba al ciento por ciento, se dejó caer sobre la pared para observarlo, estando en esta fascinación, Chacumbele se giró inesperadamente hacia la ventana dejando resbalar la escueta sabana con la que se cubría sucintamemnte. Inesperadamente su erguida y considerable naturaleza emergió ante sus ojos. Era excepcional, nunca había visto cosa igual, era realmente majestuosa, casi divina. Apenas pudo reaccionar y de un brinco, acalorada salió del pasillo dirigiéndose nerviosa hacia la faena que le había llevado hasta allí, sin dejar de pensar en semejante visión y mirando a un lado y otro, esperando no haber sido "descubierta".

No sin pensarlo más de una vez, claudicó contándoselo a sus amigas más intimas, alguna de ellas vecinas de la misma finca. Una curiosidad juvenil y femenina se apoderó de ellas, que planearon sin más demora llevar a cabo una visita a aquel santuario que hacía hervir la sangre con tan solo pensarlo.

La contemplación de aquel prodigio provocaba todo tipo de turbaciones, ensoñaciones y pospuestos tocamientos impuros -como decían las Hermanas del Sagrado Corazón del Convento de la Caridad de Cienfuegos-.

Chacumbele de mozo, terminaba tarde su faena y la remataba ayudando en la taberna "Sondelahabana", a la que acudían turistas europeos como un rito más en su peregrinaje a la tierra del Che y de Fidel. De este modo sumaba algunos pesos y a veces algunos dólares "de solidaridad" con la gente de la isla, según decían, una cuestión que le traía al pairo pues él era feliz tal cual vivía y no reclamaba ningún cambio. Las noches eran largas y calurosas, por lo que al menos tres mojitos y un par de copas de ron eran lo habitual casi a diario. Esta era la causa del profundo sueño que hacía a Chacumbele no lo despertase ni los ruidos del vecindario, cuando este retomaba su actividad diaria. Se había acostumbrado así y dormir era un placer además de una necesidad inaplazable.


Estas "contemplaciones" fueron haciéndose cada vez más frecuentes y populares.
Un día ocurrió algo extremadamente curioso, que fue lo que dio pie a la Leyenda que le perseguiría el resto de sus días.

Una de aquellas mañanas, una tal Alicia Rodríguez, una joven de 16 años "asistente" a una de esas veladas, llegó a más y sin pensarselo dos veces, fruto del sofoco, no pudo contenerse, alargo el brazo y tocó el glande del tremendo pene del chico, la casualidad hizo que en aquel mismo instante, le viniese la regla. Llena de alegría por lo que presentía que era lo que le estaba ocurriendo, salió corriendo escaleras abajo hasta su casa, y es que todas sus amigas hacia años que ya ovulaban con normalidad y su caso, se había entendido como una enfermedad rara o una disfunción vaginal y ya la daban como caso sin solución médica o como decía el Padre Damián "Vinum bonum laetificat cor hominis", algo así como que el buen vino alegra el corazón del hombre, y que razón tuvo. De este modo se creyó que el miembro de Chacumbele tenía ciertas propiedades "curativas".

Esta bola fue creciendo y creciendo, de tal modo que cada noche, mujeres con preocupaciones de indole sexual o problemas conyugales, al amparo de la noche, se dejaban caer y si tenían oportunidad tocaban el pene del chico, esperando una cura milagrosa, quedarse preñadas de sus maridos, ganar en atractivo o cosas de este tipo.

Chacumbele fue siempre ajeno a todo este santuario y a la peregrinación hacia su ventana, a este gusto por tocarle sin que él se diese cuenta. Por eso hoy, tantos años después de cuándo toda esta historia fuese surgiendo, en su velatorio hay tantas mujeres que le lloran y ponen la palma de la mano sobre el féretro en señal de aprecio y gratitud.

Años después moriría su padre y él ocuparía la habitación del balcón, acabándose inesperadamente esta romería, no sin presentarle la condolencias con un par de besos en la mejilla, esperando encontrar cierta complicidad con la mirada del chico, algo que nunca se produjo.

Nadie supo porqué nunca llego a casarse. La verdad es que entre los escarceos con las ardientes europeas que visitaban el "Sondelahabana", a las que no les paso desapercibido su naturaleza y el cariño que recibía de sus paisanas, nunca tuvo necesidad ni tiempo de plantearse ni un noviazgo en serio ni mucho menos casarse. Y es que en la viña todos los brotes no son iguales.

¿Hace un mojito?.

A. Morales * Breve historia para una tarde de otoño.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Mi nombre es Adolfo Morales, este Blog es una especie de caja de zapatos en la que voy dejando cualquier cosa que despierte mi interés: fotografías, opiniones, relatos y algún que otro desvarío. Todo desde la más absoluta originalidad y autoría. Si bien me apoyo mucho en imágenes para uso no comercial colgadas en diferentes comunidades, como LA PETITE ECOLE. Llevo desarrollando la plataforma Blogger desde sus inicios, una experiencia que desde el principio me ha deparado muchas satisfacciones y el encuentro personal y virtual con gente muy interesante.
Prohibida la reproducción total o parcial de las fotografias tanto como su distribución, comunicación publica y transformación con fines comerciales sin autorización del autor. Este Blog, utiliza igualmente exclusivamente con fines informativos no comerciales, imágenes de otros autores.
Reproduction, either totally or in part, of the photographs as well as their distribution, public Communications and transformation without the author´s prior authorisation is forbidden.
( art. 17 Secc.2ª Ley de la Propiedad Intelectual Intellectual Property Law)