Lu Hsun “Vendedor de Sueños”. (Editado 14.07.2007)



Entre 1920 y 1927, el diario Liao Shen (actual Liao Shen News), publicaba en su página veintitrés, una pequeña reseña local, que prácticamente paso inadvertida. En la provincia de Hunan, una incesante multitud de curiosos, trataban de obtener los servicios del señor Lu Hsun, un ágil interprete del arte I-Ching, que se anunciaba como Lu Hsun "Vendedor de Sueños”.


Como es bien sabido, en China, las artes adivinatorias tienen también su lugar, así enfrentarse siquiera una vez en la vida al oráculo, es una costumbre arraigaba y respetada, y a su vez los interpretes del baile de las monedas, admirados. Hasta aquí todo es normal.


Lu Hsum nació en Shaoyang, de etnia zhuang, hijo de mineros, encontró su vocación en el comercio al por menor, de este modo, desde bien joven comenzó a acercar y atender las necesidades de las provincias más próximas, llevando aquí y allá: útiles, medicinas, especias o tejidos. Cuándo alcanzó los treinta años de edad, se embarcó en un ferry comercial que hacía la ruta Shanghai-San Francisco, donde trabajó como camarero.


Muchos años después, reapareció en Hunan donde abrió un local dedicado al I-Ching.


La curiosidad de la historia está en que el Sr. Lu Hsun, además de lanzar las monedas, "vendía sueños", o eso anunciaba el cartel pintado a mano que colgaba delante de su local, algo que lo hizo sumamente popular.


Lu Hsun, había trabajado en los Estudios Universal de San Francisco, en plena efervercencia de esta Industria en los Estados Unidos, y gracias a su capacidad de adaptación, no solo aprendió bastante bien a hablar el inglés, sino que se ganó una excelente reputación debido a su disciplina y discreción, trabajando como ayudante de producción en los laboratorios Markon, que era dónde se revelaban las películas. En los diez años que estuvo viviendo en los Estados Unidos, se hizo de una pequeña fortuna, además de una curiosa colección de fotografías. Lu Hsun, dedicó su tiempo libre a visitar tiendas de empeño, antigüedades y mercados populares, donde de un modo casi frenético compro a bajo precio, toda clase de fotografías: paisajes, fiestas familiares, retratos, etc.


Según cuentan testigos y clientes de Lu Hsun, una vez que había lanzado seis veces las tres monedas e interpretado la sentencia que se deducía, si ésta predecían algún mal, colocaba sobre la mesa, un pequeño cofre de madera tallada y extraía al azar una lamina de su interior, "una foto cualquiera" de las muchas que poseía, ante la mirada atónita de su cliente, (por lo general agricultores o mineros de la zona) gentes sencillas que no sabían que era aquello que veían. Una imagen dentro de una lamina de papel. En este punto conviene aclarar que China no conoció formalmente la existencia del descubrimiento de la fotografía hasta bien entrado los años cuarenta, es decir veinte años después, por lo que todo aquello era simplemente magia y mucho más en aquellas aldeas, a las que por regla general, aquel tipo de avances, tardarían otros cuarenta más en ser siquiera conocidos.

Lu Hsun, inventaba sueños a la vista de cada escena, algo que sus clientes le agradecían: un viaje inesperado, aventuras con personajes extraordinarios, fantasmas, mujeres y hombres de otro mundo....


De un día para otro Lu Hsun, dejó de frecuentar su local. Su fama y popularidad le habían granjeado ciertas antipatías en el Partido Comunista, que en aquellos días se debatía en pleno discurso revolucionario.


Lu Hsun -de haber existido-, habría sido precursor en su definición más amplia de todo aquello que conceptualmente genera expectativas, sueños, ideales,  esperanzas...., el mejor curandero, un gran ilusionista, algo por otra parte, necesario para vivir. 


De tarde en tarde, casi sin esperarlo, aparece un Lu Hsun en nuestras vidas, alguien que nos da ese soplo de fraternidad, el abrazo que no llegaba, la palmadita de apoyo, o la mirada de solidaridad. No siempre ocurre cuando lo necesitas, pero doy fe de que Lu Hsun vive.

Dedicado al IES Alto Conquero (Huelva)

2 comentarios:

  1. Que historia tan bonita.Ójala Lu Hsun apareciese más a menudo,aunque alguna vez me ha pareciso sentirlo,otras pasa el tiempo y no aparece.
    Buén verano amigo.

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  2. Hola poetilla, y esos calores?, pues es verdad, no estaría de más que nuestro Lu prodigase más sus beneficiosos prodigios. ¿Quién no precisa de sus artes mágicas, verdad?. Un besote y un abrazo. Que todo vaya bien, espero que vengas por este sur y podamos cenar alguna noche del verano. Eso si, el queso lo pones tú.

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