Los cimientos de la locura.


Ahora que nadie sabe dónde terminará este desbarajuste, ahora que no disponemos ni de ideas a las que aferrarnos, quiero recordaros que nuestros campos están fertilizados por cientos de muertos y nuestra memoria vacía por el Alzheimer de la sociedad del bienestar.

Es tiempo de reflexión, deberíamos parar todo: las escuelas, los centros de trabajo, los transportes y abrir debates, días y días de debates, en los que hablar, oír, discurrir, pensar.

Los falsos tambores de la sociedad dejaron de sonar, las luminarias de los faros más recónditos se apagaron, nadie sabe en que terminará esto, o si más tarde terminaremos devorándonos otra vez. Las guerras al fin y al cabo se hacen para dominar antes que ser dominados.

No creo ser una excepción, más bien soy tan común que suelo estar en la estadística que mueve la parábola geométrica del matemático más calculador.

Es más que posible que estemos viviendo los últimos días de una sociedad que perdió sus raíces, que camina sin identidad. Unos perdieron la caridad, otros se camuflaron en el capitalismo, algunos los más "verdes", no paraban de reivindicar esto y aquello, al tiempo que seguían usando las mismas fuentes de energía, y la sociedad se disgregó en reinos cada vez más pequeños, aislados, autónomos e insolidarios. Reinos-apartamento de 70,90 o 140 m2, por los que apostamos casi todo de lo que disponemos.

Voceros de guiñol, en eso nos hemos convertido, marionetas obsoletas que nadie oye, que a nadie interesa. Y ahora que no sabemos en que terminará todo esto, cuándo la realidad del genuino capitalista haga la herida más y más grande, hasta hacerla insostenible, entonces solos, disgregados, sin el común de los sentidos, nos volveremos locos. Hasta que todos esos campos saquen a la luz sus muertos y los vivos seamos capaces de pensar por una vez, que todo cuanto tenemos nos viene de lejos, que todo es finito y perecedero, que jamás habríamos llegado sin el empuje de los que nos precedieron, entonces, tal vez, entre otros, el principio de propiedad privada sea revisado.

No hay ideas buenas ni malas, los poderosos de todos los tiempos han hecho que algunas prevalezcan, pero eso no quiere decir que sean ni las genuinas ni las mejores.


5 comentarios:

  1. Gracias por el articulo.

    Personalmente si tengo una idea a la que aferrarme, creo en el valor del ser humano. Podríamos revisar el principio de propiedad privada y basarlo en la primera propiedad privada del individuo que es su propio cuerpo vivo, material, tangible, real y centrar en esta propiedad universal la evolución sostenible del capitalismo. Afirmar, la vida tiene valor e incorporar este valor al sistema económico es el paso necesario que hay que dar para que deje de existir la marginalidad y todos los conflictos que conlleva.

    Imaginar un mundo en el que la vida humana tenga valor de subsistencia y pueda ser transformado a través de la ONU y su Banco Mundial en capital electrónico para la compra individual de alimentos, sostener la sociedad del bienestar ( Educación, Salud, Vivienda, Justicia…), luchar contra el cambio climático, las catástrofes naturales y los efectos de las guerras.

    Se dice que en economía el capital ni se crea ni se destruye, sólo se transforma, como la energía en física, por lo que podría parecer que el camino a seguir sea el de la mejor distribución de la riqueza, pero esto tiene límites evidentes que no pueden ser superados por el sistema actual de recaptación de impuestos: es limitado. Hay que sumar al sistema actual (el menos malo) lo que hasta este momento ha permanecido enterrado en el transcurso de la historia: el capital de la vida humana. No se trata de crear un capital de la nada, ya que este capital ya existe, solo hay que transformarlo en dinero (dinero electrónico destinado a la supervivencia sostenible de todos los habitantes del planeta).

    En un mundo en el que el excesivo endeudamiento no permite disponer de recursos económicos para afrontar las necesidades de los propios Estados y sus ciudadanos, en el que se está agotando los recursos fósiles ,cada vez más caros de sustraer, y en el que nos vemos impotentes para afrontar los desastres humanos y económicos que han empezado a provocar el cambio climático, se hace imprescindible reinventar el sistema y plantear en serio la creación de un nuevo valor de subsistencia sostenible.

    Tan difícil es decir: no pienso contribuir al engaño en el que conscientemente estoy inmerso, en el que voluntariamente soy prisionero, no voy a seguir colaborando en construir un mundo ruin y peor por unos cuantos votos. No voy a seguir envileciéndome ignorando, descalificando y silenciando cualquier propuesta que no sea aceptada por el “gran hermano”. No miraré hacia otro lado ni dejaré que la violencia sea la única solución para poder mantener mi seguridad y status. No dejaré que la educación que recibí piense por mi. Abriré mi mente y diré bien alto. MI VIDA TIENE VALOR, SIRVA ESTE VALOR PARA PRESERVAR Y AMPLIAR LA SOCIEDAD DEL BIENESTAR EN TODO EL MUNDO. No quiero seguir siendo cómplice de un mundo salvaje que hemos heredado y nos negamos a cambiar.

    http://www.monografias.com/trabajos78/capital-vida/capital-vida.shtml

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  2. Hola Adolfo:
    El mayor problema que tiene la humanidad es el motor individual del principio de supervivencia, ese que nos hace pensar que "eso" nunca nos va a pasar nosotros. Da igual que lo llamemos paro, crisis, enfermedad o destrucción, la fantasía de que no nos alcanzará hace que permanentemente miremos hacia otro lado cuando no obviemos lo obvio.
    No es que estemos condenados a repetir la historia, es que nunca la asumimos.
    Me ha gustado.
    Un abrazo.

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  3. Saludos Santiago, un honor tu visita. Me quedo con esta síntesis tan dramática como razonable: subsistencia sostenible.

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  4. Estimado Josep, que razón tienes también. Somos extraordinariamente débiles, y nuestros miedos no nos permiten aceptar todo tal cual es.

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  5. si al menos todo esto sirviese para algo, si lográsemos aprender algo de todo lo que no pasa, entonces quizás, renaceríamos un poco más listos y mejores. Pero salimos de un charco embarrado para caer en un agujero más sucio y profundo que el anterior...

    quizás nos hemos subestimado como raza.

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Mi nombre es Adolfo Morales, este Blog es una especie de caja de zapatos en la que voy dejando cualquier cosa que despierte mi interés: fotografías, opiniones, relatos y algún que otro desvarío. Todo desde la más absoluta originalidad y autoría. Si bien me apoyo mucho en imágenes para uso no comercial colgadas en diferentes comunidades, como LA PETITE ECOLE. Llevo desarrollando la plataforma Blogger desde sus inicios, una experiencia que desde el principio me ha deparado muchas satisfacciones y el encuentro personal y virtual con gente muy interesante.
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