Un reto: vivir en paz.


Para Fred, el fotógrafo de la NBC destacado en el triángulo más belicoso de oriente medio, los nacionalismos y las creencias religiosa eran responsables de más muertos en los últimos cuarenta años, que diez bombas atómicas como las de Hiroshima, y las pruebas eran irrefutables, sencillamente una cuestión estadística.

Su experiencia como periodista de guerra le había llevado a muchos frentes. Los altercados eran constantes y la práctica de su hobby favorito, la pesca submarina, se hacía esperar. Solo la calma en este enclave de Líbano, junto al mediterráneo y las fugaces escapadas al encuentro del espectacular coral le sustraían de la desazón que le producía la muerte, tan constante en sus reportajes.

Conocí a Fred en el Hotel Taynal en Damour frente al Mediterráneo a 30 kilómetros al sur de Beirut, formando parte de una delegación de la Stardwood Hotel & Resorts Wordwide durante las negociaciones en búsqueda de alianzas comerciales, con los principales complejos residenciales de la zona, en mi calidad de asesor y experto en el turismo de elite norteamericano. Una feliz coincidencia en la cafetería del hotel nos invito a presentarnos, después otras nos permitió conocernos y entablar una amistad inesperada. La locuacidad y vehemencia de sus comentarios, nos reservaron magníficas tertulias cuándo las circunstancias nos lo permitieron. Se dejaba querer, su excentricidad escondía un viejo romántico. Me confesó que llevaba seis años en aquel triángulo, que había abandonado su puesto en la 7ª, porque necesitaba sentirse periodista, que aquel empleo le estaba ahogando, no había nacido para cubrir acontecimientos sociales. También se alejó de su primera mujer y finalmente se divorciaron a los once meses de estar en Beirut. Me confesó que compartía su vida con una joven cristiana maronita con la que se siente un hombre nuevo, feliz. 

En una de aquellas tertulias ocasionales, entre cafés, pastel de arándanos y jellab, le pregunté si no era demasiado arriesgada su vida, si no sería un buen momento para volverse a los Estados Unidos, él me despachó diciendo que Líbano sería el ultimo país que podría resultar inseguro, que era un paraíso en medio de la sordidez de las disputas de la zona, además tendría que esperar al menos dos años para darle tiempo a Aamaal a que obtuviese el Grado en Filología Anglosajona, siendo una de las alumnas más sobresalientes de la Universidad de Beirut.

Nuestra delegación acabó su trabajo en la segunda semana de noviembre de 1974, ahora comenzaba un período de análisis y debate interno para decidir si invertir o no. El trabajo de campo ya estaba finalizado. Invité a Fred y a su compañera a volvernos a ver a su regreso a New York. En la cena de despedida se mostraron especialmente afectuosos. Me mostraron tanto aprecio que llegaron a conmoverme. Compartimos queso fresco de oveja con aceitunas negras salpicado de un excelente aceite de oliva y una ingente y variopinta cantidad de pequeños platos típicos que denominan mezze, a modo de entremeses. El rigor del vino, nos hizo decir algunas tonterías y no paramos de reinos toda la noche.

Meses más tarde, aquella calma no supo esquivar más la incontinencia de los hombres ávidos de sangre, y estalló una guerra que duraría 15 años. Meses después, el 20 de Enero de 1976, Damour una ciudad de mayoría cristiana, sería atacada por unidades de la OLP. Se contabilizaron 600 muertos civiles, asesinados en la batalla o masacrados después, el resto de la población huyó. Nunca supe la suerte que corrió mi amigo ni su joven compañera. En 1990 se firmó un Tratado de Paz y se amnistió a los excombatientes de las facciones enfrentadas, la paz o algo parecido volvía al paraíso, pero para entonces no menos de 250.000 Libaneses entre hombres y mujeres sellaron con su sangre un nuevo capítulo de insolidaridad y orgullo mal entendidos.

Hoy vuelvo al nuevo Hotel Taynal y recuerdo al apasionado Fred, y brindo por él y por Aamaal y por los planes que nunca pudieron llevar a cabo y maldigo a los profetas que escupen en la cara de aquellos que son diferentes, tienen otro dios o creen que la paz es un objetivo posible.


Imagen facilitada por Eva Castro, editada por A. Morales con efectos Instagram

4 comentarios:

  1. La duda que me queda siempre al escuchar estas reflexiones tan acertadas es si son las religiones las culpables, o no son más que una excusa que nos hemos buscado para sacar todo el odio del interior. Es decir, si quitamos a las religiones ¿seríamos mejores?

    Quiero pensar que sí, que nos avergonzaría más hacer ciertas cosas, pero es complicado saberlo, ¿no?

    ResponderEliminar
  2. Yo creo quien da lo mejor de sí lo da con religión o sin ella, hay personas buenas agnósticas y también las hay seguidoras de una religión, la cuestión es ser tolerante, no cerrado de mente, "si la única verdad es mi verdad" mal andamos... el diálogo es la mejor arma, si ese café se lo pudiesen tomar juntos cualquier par de personas del mundo, entonces sí seríamos mejores.

    Precioso relato, Adolfo, superaste el reto con creces, la fotografía mostraba un café compartido por dos amigas en un desayuno al final del verano, en tierras gallegas, pero acabo de ver tu historia en esa foto, ¡muchas gracias!.

    Desde esas tierras, un abrazo.

    Eva C.

    ResponderEliminar
  3. Creo que no andas muy descaminado B, somos tan bestias, tan irracionales, que nos apoyamos en nuestros miedos más ancestrales para hacer del odio un oficio. Ninguno nos sustraemos a esta humillación de la especie. Unos más otros menos se entiende.

    ResponderEliminar
  4. Tu argumento Eva es justamente la otra cara de la moneda, en la que sistemáticamente todos nos situamos, es la otra tendencia, la de ser "humanos". Tolerancia e intolerancia se sustentan la una en la otra. Permíteme que dude no de la cuestión de fondo sino de los resultados fiables de la experiencia. Hay mucho diablo suelto, y visten de mil maneras. Socialmente no creo que hayamos avanzado mucho, creo que es una cuestión más policial que otra cosa. Si apartaran el garrote de la cabeza, esto sería otra cosa. La gente sencillamente buena es escasa. Algo de lobo si que tengo, es la verdad.

    ResponderEliminar

Mi nombre es Adolfo Morales, este Blog es una especie de caja de zapatos en la que voy dejando cualquier cosa que despierte mi interés: fotografías, opiniones, relatos y algún que otro desvarío. Todo desde la más absoluta originalidad y autoría. Si bien me apoyo mucho en imágenes para uso no comercial colgadas en diferentes comunidades, como LA PETITE ECOLE. Llevo desarrollando la plataforma Blogger desde sus inicios, una experiencia que desde el principio me ha deparado muchas satisfacciones y el encuentro personal y virtual con gente muy interesante.
Prohibida la reproducción total o parcial de las fotografias tanto como su distribución, comunicación publica y transformación con fines comerciales sin autorización del autor. Este Blog, utiliza igualmente exclusivamente con fines informativos no comerciales, imágenes de otros autores.
Reproduction, either totally or in part, of the photographs as well as their distribution, public Communications and transformation without the author´s prior authorisation is forbidden.
( art. 17 Secc.2ª Ley de la Propiedad Intelectual Intellectual Property Law)