La Luna de octubre.



Cusack, el polémico astrofísico de la Tesla Science Word vivía retirado desde hacía 5 años, instalado en su residencia de la Baja Normandía, un complejo residencial conocido como La Croix Blanche frente al imponente promontorio del río Couesnon. Desde las ventanas de su pequeño apartamento podía ver a todas horas, la gran estructura que acogía  la abadía consagrada al culto del arcángel San Miguel  o como le gustaba nombrarlo cuándo se refería a  él, al viejo estilo de la Edad Media: Mons Sancti Michaeli in periculo mari. 
Todos los días vigilante, observador, anotaba la cadencia del flujo y reflujo de las mareas y de un modo casi obsesivo también medía con una vieja instrumentación ya en desuso, la aproximación de la Luna a la tierra. Decenas de blocs repletos de números, esquemas, diagramas, dibujos y cálculos matemáticos casi imposibles de descifrar. 
Cusack podría estar aún en activo, pero le retiraron los fondos que amparaban una teoría brillante que relacionaba la Luna, las mareas y los viajes en el tiempo. Aquella idea descabellada obtuvo el beneplácito del Consejo, que vio en ella la oportunidad de hacerse un hueco en la sugestión popular por esta clase de fenómenos menos científicos, ofreciendo muchos titulares, libros, programas de televisión y entrevistas a lo largo de los 11 años que duraron los apoyos. Cusack con el tiempo, cada día más obsesionado y excéntrico, se volvió irascible, descuidado, desconfiado y sus anotaciones parecían más un algoritmo secreto que apuntes dinámicos y lógicos. 
En realidad la TSW nunca había creído en él, lo utilizaban como un reclamo, algo con que surtir el merchandising que tan buenos resultados les produjo, pero la deriva personal podía volverse en contra de ellos y decidieron quitárselo de encima, contratando en su lugar a una doctora Noruega especializada en instrumentación y sonido, cuya teoría hablaba de la posibilidad de estar en dos sitios a la vez, lo que es comúnmente conocido como bilocación en la sociedad científica  y que según decía, fue usado por la iglesia católica a lo largo de siglos en base a la conjunción de determinadas notas musicales, cuya secreta combinación hacía levitar supuestamente a los santos de la cristiandad, una técnica al parecer dominada en las abadías cistercienses y oculta en los cantos gregorianos que estuvo extendida en monasterios y conventos hasta 1495 momento en el que se diluyen todas las pruebas.

Newton mostró que la atracción gravitatoria dependía de tres cosas: las masas de los dos cuerpos y la distancia que los separa. Él mostró que la fuerza es inversamente proporcional al cuadrado de la distancia. Eso significa que si consideramos la atracción gravitatoria de la Tierra sobre un satélite, la fuerza será sólo un cuarto si duplicamos la distancia al centro de la Tierra.

La insistencia de una joven escritora, licenciada en Ciencias Exactas, que estuvo abordándole a lo largo de todo el verano de 2009, mientras sistemáticamente recorría la playa con la bajamar acompañado de su bloc y un lápiz rojo con mina de carpintero, garabateando o escribiendo desordenadamente, pudo no ser una casualidad. La atractiva mujer de aspecto caucásico-mediterráneo, se ganó la atención de Cusack, aunque al principio solo supo oírle decir un seco "déjeme en paz quiere" antes de poder emitir ninguna palabra y mostrarse esquivo constantemente. Finalmente la constancia de aquella chica tuvo su recompensa y cierta mañana en uno de aquellos paseos, Cusack husmeando entre las rocas que cimentan la colosal isla, terminó de bruces y golpeado entre las piedras, inmóvil e inconsciente pudo morir allí mismo de no ser por la insistente escritora que lo descubrió y pudo ponerle a salvo. La marea había comenzado a subir y de haber tardado algunos minutos más no podría contarlo. 

Cusack repuesto y desorientado, le preguntó primero por su cuaderno de anotaciones.
-No se preocupe aquí lo tiene, el agua no lo ha tocado.
Después mirándola a los ojos le preguntó.
-¿Qué es lo que busca en mi?.
 -Mi nombre es Eugene Trosác, le he seguido a lo largo de estos años, he leído cuanto ha publicado, sé que usted ha descubierto algo más allá de la lógica. Yo si creo en usted. Soy conocedora de que vive en la más absoluta soledad, no tiene familia ni amigos y sus conocimientos no pueden perderse, sería un lujo demasiado caro. Desearía ser su testamento. Escribir sobre usted, acompañarle, ser su confidente cuándo lo crea conveniente.

Cusack observándola, encontró la compasión que nunca tuvo y terminó diciéndole.
-Lo pensaré, ahora tengo que marcharme, se me hace tarde. No se preocupe estoy bien.

Las semanas siguientes la complicidad entre la joven admiradora y el astrofísico fue creciendo, hasta el punto que Cusack aceptó que Eugene subiera a su desordenada casa y contemplase el santuario de sus apuntes y observaciones teniendo como testigo el majestuoso promontorio de Saint Michel, por una vez observador y observado se habían mimetizado.

Si bien la incipiente amistad que aquel otoño comenzó a nutrir a ámbos personajes se truncó un par de meses después, con el inesperado fallecimiento de Cusack, su avanzada edad, su maltrecha salud y aquel inoportuno accidente que le había perforado dos costillas, y que nadie supo hasta su muerte, se encargaron de debilitarle y acelerar el fatídico e inesperado desenlace.

Eugene fue interrogada por la policía, algunas sociedades científicas e incluso reclamada por la INF algo así como la inteligencia nacional para interpelarle sobre la vida de Cusack, sus anotaciones, comentarios o teorías, pero poco pudo aportar. Nada relevante. Finalmente concluyeron en la idea de que Cusack no era más que un demente obsesivo.

Apenas dos semanas efectivas de conversación fluida, algo confusa y a veces extraña a la que ella asentía sin comprender del todo, tan solo que repetía una y otra vez “la grande lune, la grande lune”, se refería a un tal Maynard, y volvía sobre sus anotaciones repasando sus cuadernos, revisando coordenadas, garabateándo una especie de cilindro sin sentido.

Eugene abandonó Mont Saint Michell no sin cierta pesadumbre, de vuelta en París, recuperó de su maletín de viaje, el Bloc nº 320-B, que días antes de su muerte Cusack le dejó en custodia, afectado por una crisis emocional que le hacía creer que estaba siendo vigilado y que ella había olvidado afectada por los acontecimientos. Recordando al viejo Cusack tomó con afecto y respeto, aquel pequeño libro de anotaciones con tapas de cuero, ajado por el uso. Aquel librito tenía tendencia a quedarse abierto en determinada marca una vez liberado del cordel de cierre. Inesperadamente el epígrafe de esa parte del bloc comenzaba entrecomillando las palabras GRANDE LUNE, y bajo ellas una anotación nerviosa dejaba leer: Año 991 d.C. Octubre. Maynard. Bretaña francesa, en Mount Saint Michel, la variación del nivel del mar llegará a los 16 metros. Año 2009 Octubre. La variación del nivel del mar llegó a los 16 metros, cápsula encontrada. Manuscrito depositado en lugar seguro.

Varias hojas en blanco más adelante contenía una última anotación: “Trosác es ahora la portadora”. 


Continuará?...

Imágenes: La Petite Ecole.

...

Los misteriosos mails de la calle Lepanto.


Se contabilizaron 5 desapariciones. Todas en la calle Lepanto. Todas en el lapsus de una semana. Todas inexplicables. Sin relación entre los desaparecidos que mantenían actividades profesionales distintas, vivían en bloques diferentes y no guardaban aparentemente ninguna relación entre ellos. Lo único cierto es que previo a las desapariciones, todos recibieron un correo encriptado y sus ordenadores entraron en un bloqueo que terminaría inutilizando el disco duro y cualquier información que pudiera arrojar luz sobre el caso. Resulta como poco insultante que este asunto se remontase a 1999 y que hoy de nuevo, en la misma semana, en la misma calle Lepanto, se hayan vuelto producir dos casos similares: los vecinos M.G.R de 24 años, soltero, aprendiz de panadería y M.P.E de 36 años, casada y profesora de Matemáticas en el Instituto de la localidad, ambos del mismo modo, en la misma lógica de los otros casos, han desaparecido en la misma semana, la segunda del mes de octubre, trece años después dejando sus ordenadores en un bucle sin fin, que primero calienta la placa base para después cortocircuitarla y acabar con ella, gripando literalmente sus equipos. Nadie sabe que está pasando en la calle Lepanto, pero los alquileres y ventas se han multiplicado por veinte, solo los que no pueden marcharse de allí, asumen que en cualquier momento pueden recibir un mail encriptado con un mensaje que solo el destinatario puede leer para después desaparecer. ¿Es un proceso coordinado?, ¿tienen alguna relación entre ellos, que la policía aún no acierta a encontrar?, ¿qué clase de misterio aflige a la calle Lepanto? y la gran pregunta ¿quien o quienes serán los próximos en volatilizarse?. 
El rumor se está abriendo camino, y quien más quien menos ya tiene su propia teoría a cual más descabellada, por no contabilizar a la decena de testigos que han visto u oído sucesos cuándo menos extraordinariamente inquietantes sino fantásticos y que son automáticamente descartados. La Policía tiene un principio para todos estos casos, y no hay ninguno en los que la ufología tenga nada que ver, las cosas son mucho más sencillas por lo general, si bien los crímenes más horrendos nutren la literatura más versada, dejando a un lado lo grotesco y cruel de cada caso para vestir páginas y páginas de las novelas más exitosas del momento, la realidad es mucho más simple, interesada y banal, y en ella la poesía no tiene cabida.
Pero ¿cómo es posible desaparecer, sin dejar rastro, como si se hubiesen esfumado?, sin una nota, nada que indique ni de pista de lo sucedido. Y ahora ¿dónde se encuentran todas estas personas? y ¿por qué?. La calle Lepanto es un hervidero de curiosos que escudriñan entre las ventanas, fotografían los edificios e incluso la televisión transmite desde allí estos prodigiosos acontecimientos que nadie es capaz de dilucidar coherentemente. No hay lógica para este caso y el miedo vive ya entre aquellas paredes. El mantenimiento urbano se ha relajado, así como la presencia de la policía municipal, y carteros, supermercados y empresas de comida rápida no atienden la demanda de sus vecinos negándose a repartir allí. Pisar la calle avanzada la noche se presenta como una provocación que puede pasarte factura y los residentes solo rezan  para que ni el agua, la energía eléctrica o el gas sufran una avería. La calle Lepanto en el distrito que linda con las urbanizaciones donde reposan los trabajadores que engrasan la capital, fue una calle venida a menos y ahora esto puede convertirla en un auténtico infierno, aunque ya hay grupos de frikis que dicen adorar al diablo y que ataviados con prendas oscuras, a modo de túnicas, recorren la calle, ejecutan ritos y leen salmos de reclamo, ellos dicen que allí en algún lugar hay una puerta que conduce directamente al infierno.....


Esos perfectos desconocidos.




Es inevitable cruzarme con perfectos desconocidos, al fin y al cabo yo también lo soy y ocupo en ocasiones la otra parte del espejo, convirtiéndome en testigo mudo, ausente, inexistente, finito. Y en muchas de esas ocasiones una suerte de preguntas tratan de romper el hechizo de la bruja del cuento y saber quien eres, quienes sois, que es de vuestra vida, cuales vuestros sueños. Y viene a ser una empresa difícil romper ese conjuro, porque por lo general se necesita desprenderse de la mascara social, aceptar tus propias limitaciones, hacerte cercano y vulnerable, si no te quedas dentro del espejo vagando haciendo eses una y otra vez. Cuándo por fin la luna llena te ilumina y eres capaz de leer en los ojos de esos perfectos desconocidos y te reconoces en ellos, entonces ese cristal abre huecos mágicos por los que escaparte no de una vez, pero si deja que te escurras y llegues a tocar el otro lado y dejar de ser ajeno, inexistente, finito, para volverte perecedero, presente, vulnerable y cercano. En muchas de esas ocasiones, esos tipos extraños son capaces de congeniar, disfrutar en común de ciertas similitudes sin perder su propia identidad, a ese efecto se le denomina de muchas formas, es indiferente, lo importante no es el adjetivo sino el resultado. La percepción que hace que personalidades tan exclusivas e incluso opuestas mantengan una cierta regularidad en el afecto no deja de ser un misterio, para lo que de momento no se tienen resueltas las incógnitas. Estas parejas, singulares, únicas, opuestas explica muy bien esa dualidad. La próxima vez, en la siguiente esquina, cuándo después del eco de las pisadas que se aproximan y anticipen la sombra estirada de ese perfecto desconocido, me preguntaré de nuevo por su vida, su inmediatez, su memoria, aunque yo estaré al otro lado, ausente, mudo, ciego, sordo, salvo que un quiebro deje algún hueco por el que escapar y entonces sentirme vulnerable y libre.

Solo el genio nos salva del tedio.

Hace mucho, mucho tiempo en aquellos jóvenes años de la transición, en los que todo era un descubrir, en los que tan aislados vivíamos que las fronteras de la censura y el régimen habían ocultado la indisciplina de tener opinión, de ser únicos, que cuándo toda aquella estructura empujada desde el exterior y liderada por aquellos Socialistas, Comunistas y Demócratas hacían emerger una España diferente.... 

Había poetas a los que cantar, artistas como Picasso al que debíamos comenzar a sentir como algo genuinamente nuestro tras años de ausencia, en los que nuestras retinas solo se fascinaban en blanco y negro, sin color, sin provocación.

Una inclinación extraña me acercaba al bombardeo expresivo de tantos descubridores de contornos y de esa admiración, jugar con los colores, en una improcedente emulación por revivir las mismas sensaciones en un entorno tan provinciano como olvidado. Las pizarras de los institutos fueron testigos de toda la época azul a modo de entremés bien temprano, antes de las clases de Química o Matemáticas.

Para cuándo el Guernica regresó, La Casona del Buen Retiro acogió su enorme drama, por entonces no estábamos preparados y no se tenían un lugar adecuado y definitivo en el que exponerlo. Madrileños y visitantes ocasionales que por allí pasaron, además de reencontrarnos con aquel formidable mural que al igual que Goya, hablaba de los desastres de la guerra, del odio entre los hombres, y de lo que provoca tanto dolor más tarde o más temprano: la ausencia de humanidad.

Crecimos con la idea de un país más justo, más social, en el que la Libertad y la Justicia en su máxima expresión serían los fundamentos de su identidad, esa era la idea. Ahora treinta y tantos años después te das cuenta que algo no hicimos bien. Seguimos empeñados en ver solo los defectos ajenos, seguimos si ser autocríticos, sin ser capaces de ser verdaderamente honestos y despegar el culo de la puta silla que nos da poder y status, sin reconocer ningún error. No, eso no era lo que esperábamos.

Cuándo era un incipiente muchacho asistí a esos cambios iniciales, aquello nos empapó y tizno de intensidad   el futuro que tocábamos con la punta de los dedos. Picasso y tantos otros genuinos hombres libres, hicieron que metiese mis manos en botes de intensos colores, llenándome hasta los codos de surrealismo. De aquellos años, aquel espíritu de Libertad y las extraordinarias composiciones sin argumentación posible, son lo mejor que me queda. Mucho de lo que vino después no es otra cosa que esto que vivimos ahora todos los días, dónde solo nos falta comenzar a arrojarnos piedras, eso si sin dejar que se enfríe el sillón del poder, envueltos en el tedio, la mediocridad y el merchandising oriental. Que lastima. 


Mi nombre es Adolfo Morales, este Blog es una especie de caja de zapatos en la que voy dejando cualquier cosa que despierte mi interés: fotografías, opiniones, relatos y algún que otro desvarío. Todo desde la más absoluta originalidad y autoría. Si bien me apoyo mucho en imágenes para uso no comercial colgadas en diferentes comunidades, como LA PETITE ECOLE. Llevo desarrollando la plataforma Blogger desde sus inicios, una experiencia que desde el principio me ha deparado muchas satisfacciones y el encuentro personal y virtual con gente muy interesante.
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