Pena de muerte.


Es muy triste el espectáculo al que los políticos nos están sometiendo, en una situación de extrema preocupación, donde muchas familias lo están pasando muy mal. La honestidad de estos profesionales es un sarcasmo, un chiste de dudosa gracia, y lo peor es que hay basura bajo las alfombras de casi todos ellos. ¿Sabes decirme tú quién está limpio?. En política el silencio no es el mejor consejero, ni debe significar ser discreto, salvo que temas hablar, no tenerlas todas contigo y quedarte con el culo al aire mañana.

Es triste, muy triste, que la calle recupere tensiones, debates ya olvidados, porque la desesperación y el escándalo generan tal volumen de frustración, que poco a poco se van invadiendo espacios ya olvidados, fantasmas que creíamos superados.

Será necesario llegar a más lejos?.

Ahora que está en solfa la revisión de la actual Constitución Española, y visto lo visto, tal vez habría que repensarnos recuperar también la Pena de Muerte, por lo menos hasta limpiar de ratas este barco en el que ya no caben más sinvergüenzas. 

En 1934 ya se consideró para delitos de terrorismo y bandolerismo, y tal vez debería modificarse e introducir la variable de escándalo por corrupción de la clase que sea, pero más si se trata de la clase política. La plaga que nos inunda no tiene una cura fácil, y cómo ya se practica en sanidad, un miembro gangrenado solo tiene una solución, guillotinarlo. ¿Y vosotros os demarcáis de esos salvajes iluminados  anclados en la edad media?, ¿en qué sois diferentes?.




Todos nos prometieron y todos nos engañaron.
Todos se cubren, unos enmudecen a los otros, todos cierran el pico.
¿Quién esté libre de chanchullos que tire de la cuerda?.
Posiblemente los días más tristes de la triste Democracia Española.
Si seguimos sin rumbo, ya te digo yo que esto no termina bien.
Ni un paso más hacia atrás.
"Sólo pensar en traicionar es ya una traición consumada"
Cesare Cantú

Una cuestión de tiempo.



"La raza humana necesita un desafío intelectual. Debe ser aburrido ser Dios, y no tener nada que descubrir"

Stephen W.Hawking

Fotografías: A. Morales.

La Luna de Octubre (VIII)

VIII

Desde su preciado balcón a Montalcino, la tarde fue poco a poco dejando paso a una oscuridad silente.
- ¿Servicio de Habitaciones?.
- Si, que desea señorita.
- Querría solicitar una cena ligera.
- ¿En que ha pensado?.
- Tráigame unos huevos revueltos y un poco de jamón San Danielle… también un yogur natural de la casa, y algo de pan.
- ¿Algo de beber?.
- No, no, está bien. Gracias. Si, tráigame una botella de agua mineral también.
- En veinte minutos lo tendrá señorita.
Giselle aprovechó para darse una ducha. Dejó correr el agua caliente y escogió ropa de la maleta aún sin deshacer. Sorbió un poco de vino. El vapor había inundado todo el baño dejando una espesa atmósfera de vaho caliente. Sentir aquel manantial templado esparciéndose sobre su cuerpo se le antojaba un placer con efectos medicinales. Sin embargo, algo llamó su atención. Tras la mampara observó cómo el espejo dibujaba lo que podría ser un mensaje. Atónita permaneció inmóvil pegada al cristal, dudando de si su imaginación estaba yendo más rápido de lo necesario, aún así claramente se podía leer “sueños de la tierra y el cielo”. Aquella frase podía haberla escrito cualquier turista y quedar oculta en el espejo. No era magia, tan solo el  efecto que la condensación del agua. Aunque no sería la primera vez que se aprovechaba esta facultad para transmitir mensajes secretos. Giselle trató de ejercitar su lógica científica y despertar de aquella abstracción. No había acabado de secarse el pelo, cuándo llamaron a la puerta.

Suavemente de nuevo, tres golpecitos reclamaban su atención.
Ya no recordaba que era algo habitual en Roma, que el Servicio de Habitaciones adelantará algunos minutos el plazo dado, sobre todo si se trataba de habitaciones ocupadas por chicas. Cosas de Italia y de los Italianos o de la fantasía mediterránea de los turistas.
- Un momento, espere por favor.
- Servicio de Habitaciones señorita, ¿dónde se lo dejo?.
- Allí mismo gracias.
Su apartamento no presentaba precisamente el mejor aspecto, apenas llevaba unas horas allí y estaba desordenado, su maleta medio deshecha y ella desnuda y embutida en un albornoz celeste, algo que daría que pensar al mozo del Hotel.
- Su cena señorita.
- Gracias.
Deparó que junto a la bandeja había dejado un paquete del tamaño de un libro de bolsillo.
- Espere ¿Qué es esto?.
- Es una atención de la casa. La Historia de Montalcino.
- Muchas gracias, Buona sera.
- Buenas noches señorita.



La Luna de Octubre (VII)


VII

Todo aquel arsenal de datos no hacían más que apuntar en una sola dirección. Realmente aquellos hechos aislados, que aparecían en la prensa de tarde en tarde, casos que se registraban como fenómenos inusuales, extraños o que simplemente provenían de la imaginación de sus actores ocasionales parecían guardar una relación entre ellos. El profesor Cusack ya se lo advirtió a Eugene, “la prensa se encargará de filtrar cualquier descubrimiento, todo quedará oculto bajo una capa de aspecto inocente”, cuándo hablaban sobre sus misteriosas anotaciones. Aquellas palabras no le sorprendieron entonces, ahora le sobrecogían. 

¿Qué sabía Brunello?, ¿qué pretendía decirle con aquello?, ¿se trataba de un juego?.

Eugene recuperó la llamada en su teléfono y pulsó el icono verde. El móvil esperó un par de segundos antes de conectar. Seis tonos y la voz de operador le advertía de que el número estaba fuera de cobertura. Volvió a repetir la secuencia dos veces más, finalmente cortó la llamada y volvió a la cama dónde el acertijo de noticias delirantes hablaban de un modo u otro de la posibilidad de viajar en el tiempo o algo parecido. Lo que no entendía que era toda aquella suerte de recortes de anuncios necrológicos. Diligentemente agrupó aquellas esquelas y buscó la relación. Al cabo de unos instantes, Eugene se estremeció. Todas aquellas personas testigos o informantes de los supuestos fenómenos habían muerto poco tiempo después.

Inesperadamente su móvil se activó, era Brunello.

-¿Qué es todo esto, qué significan estos recortes?, si pretendías burlarte de mi lo has conseguido, estoy francamente desconcertada.

-No puedo hablar mucho más, te lo explicaré más tarde, reúnete conmigo en la iglesia de San Pedro alrededor de las once de esta noche, junto a la escalinata de la fachada, procura pasar inadvertida. No deben relacionarte conmigo.  Ahora destruye todos esos papeles, los originales están a buen recaudo en una caja de seguridad en Roma. Confía en mi. Bep..bep..bep….

-Brunell...?

Angustiada y nerviosa, se prestó a cumplir con lo indicado por Brunello, reuniendo abrumada y confusa todos los recortes. Un manojo de papeles que acumuló entre sus manos y apretó en su pecho mientras se hacía de la papelera de metal dirigiéndose a la terraza. Atropelladamente buscó un encendedor en su bolso, después muy agitada abrió la maleta y trató de encontrar el “neceser”. Extrajo el pequeño bote de acetona que usaba para desmaquillar la pintura de las uñas, y lo vertió generosamente. Finalmente tomó un trozo de papel que usó de mecha. La papelera  prendió acompañándose de una llama generosa que inmediatamente se contuvo, dejando al cabo de unos minutos carbonizados todos aquellos papeles. Su corazón estaba a punto de estallarle. Vertió en la copa más vino y se quedó inmóvil por unos instantes tratando de pensar en todo aquello, tratando de encajar aquel golpe inesperado. No sabía por qué, pero por unos segundos volvió a las playas de Saint Michel.

Continuará....




Satisfaction.



Resulta reconfortante poder ver que en la misma escalinata en la que 148 años atrás jurase el cargo como Presidente Abraham Lincoln -un mes después de la aprobación de 13ª enmienda por la que se abolía la esclavitud, y de la que fuera autor material-, que un presidente negro jure el cargo de nuevo tras su reelección. Hay países cuya evolución está anclada en viejos fantasmas que son regados a diarios por el miedo y la opresión. Tampoco ser presidente negro es un talismán con el que acabar con todo aquello que no encaja del todo. Lo que si está claro es que aquella transformación escribe uno de los capítulos más dignos y esenciales de la historia de la vieja democracia Norteamericana. Cada cual que elija. Yo me planto.



Booth el asesino de Lincoln, asistió a la ceremonia de investidura del segundo mandato el 4 de marzo de 1865. El 14 de Abril el presidente caería asesinado víctima de un disparo a bocajarro en la cabeza.
La Decimotercera Enmienda completó la legislación para abolir la esclavitud, que había comenzado con la Proclamación de Emancipación publicada por el presidente Abraham Lincoln en 1863. 

*

La Luna de Octubre (VI)


Como aquella otra recién licenciada, Eugene descendió del autobús de línea y percibió la intensidad de los rayos del sol sobre su rostro. Brunello poco antes le había enviado un mensaje indicándole que no podría ir a recibirla, debía ausentarse, que todo estaba dispuesto, que le aguardaba una grata sorpresa y añadía una invitación que postergaba el reencuentro a la cena. 

Eugene se reconoció inmediatamente al caminar por aquel empedrado medieval, ascendiendo por la vía Giuseppe Mazzini hasta divisar el castillo y justo enfrente su refugio, Il Barlanzone.

Como si fuese observaba, nada más acceder al apartamento, recibió un nuevo mensaje de Brunello, que la invitaba a mirar bajo la almohada. Con cierta complicidad juvenil trató de encontrar alguna muestra de la común atracción que ambos se tenían. En su lugar un sobre repleto de anotaciones, fragmentos y apuntes, sin aparente orden y el libro “Física para la ciencia y la tecnología” lleno de anotaciones.  Perpleja por lo acontecido, comenzó a extender sobre la cama los recortes tratando de entender el misterioso mensaje recibido. 

Descorrió las cortinas, accedió a la terraza, contempló Montalcino y se alegró de haber vuelto. Excitada y sin nada mejor que hacer, decidió entrar en el juego. Descolgó el teléfono, pulsó el nº 9 y pidió a la recepción que le subieran  una botella de Salvioni, un excelente reserva rosado.

No acertaba muy bien a comprender aquel acertijo, los recortes hablaban de conceptos relativos al tiempo, el sonido... ¿cómo sabía Brunello el objeto de la investigación que llevaba a cabo junto al profesor Cusack?, los últimos cinco años no tuvieron contacto alguno y la discreción con la que gestionó aquel asunto deberían haber propiciado el mayor de los anonimatos en su investigación, en cambio toda aquella suerte de datos esparcidos ahora sobre la cama, le sugerían un camino paralelo que la inquietaban.

Eugene se sustrajo a un recorte publicado por el CORRIERE DELLA SERA el 2 de Mayo de 1972, se hacía eco de una noticia de lo más inesperada. Un monje italiano anunciaba que el Vaticano había inventado una máquina capaz de fotografiar el pasado. Contó que el aparato les había permitido asistir a momentos tan extraordinarios que el voto de obediencia no le permitía revelar. Le llamaron “cronovisor” al artilugio, un asunto que implicaba al mismo Pio XII que terminaría declarándolo secreto y finalmente sometiéndolo a un total hermetismo.

En su lecho de muerte, Ernetti afirmó haber creado junto con otros doce científicos, entre los que incluía a Enrico Fermi y Wernher von Braum, una máquina capaz de captar imágenes del pasado. Según narrara estaba en la Universidad Católica de Milán intentando filtrar los armónicos de cantos gregorianos con el franciscano y médico Agostino Gemelli, cuando éste, cansado de los fallos del equipo, invocó en voz alta la ayuda de su padre muerto. Inmediatamente después, los religiosos comprobaron que la grabadora con la que trabajaban había captado una voz que decía: «Yo te ayudo. Siempre estoy contigo».

Aquella inesperada psicofonía como se determinó en llamar a ese fenómeno se le presentó al Papa, la explicaciones y curiosidad suscitada en el mismo, propició la creación de un proyecto secreto que se iniciaría en los años cincuenta. Ernetti expuso que el principio de transformación de la energía, facilitaba creer que era posible “sintonizar” con imágenes y sonidos de todas las épocas que persistían flotando a nuestro alrededor, en una suerte de otro nivel. El benedictino Ernetti murió en 1994, y mantuvo hasta el final que el cronovisor existía.
Una anotación manuscrita de Brunello se colaba en aquella historia ¿por qué el sonido se propaga alrededor de las esquinas mientras la luz lo hace en linea recta?.



Imágenes: La Petite Ecole.

La Luna de octubre (V)


A través del portal de Air France registró la reserva del vuelo París-Siena. En dos horas pisaría tierras italianas, luego un apetecible viaje en autobús de apenas treinta minutos la llevarían a su destino. Ya conocía la ruta de otras ocasiones y la campiña toscana. El murmullo de las voces de las gentes del lugar y su gesticulación siempre le evocaban una infancia campestre, como si se reconociese en esos sonidos, algo tan absurdo como frecuente. En cualquier caso toda aquella escenografía la relajaban y Eugene se dejaba llevar.

Tuvo tiempo de abstraerse e irremediablemente una y otra vez volvía a Cusack, tratando de encontrar el giro que no acertaba a descubrir. Podía ser una especie de acertijo, una obstinación inútil o una quimera que no condujese a ninguna parte. No obstante sabía que algo no encajaba.

Fascinada con aquel personaje, Eugene Trosác se trasladó a Mons Sancti Michaeli  a principios de la primavera de 2009. Su diligente observación, la hizo ser testigo de cómo el profesor Cusack especialmente en la bajamar se mostraba inquieto, muy activo y especialmente laborioso cuándo coincidía con la luna nueva, períodos en los que el mar retrocedía espectacularmente, mientras que el resto de días era frecuente observarle con aparente calma, incluso llegaba a distraerse reparando en pequeñas rocas o la escasa vegetación a pie de playa, para finalmente sentarse en un peñasco y corregir sus anotaciones con la complicidad de la brisa transportada por las aguas del Canal de la Mancha que apaciblemente mecían su cabellos blanquecinos. Sencillamente pertrechado con un descuidado traje de lino color tierra y su inseparable sombrero flat, el cuaderno de anotaciones, su lápiz de mina de carpintero alojado en el bolsillo de la chaqueta junto a un velado pañuelo, un bastón de madera curtido en mil paseos, mitad muleta mitad ingenio y su viejo y descuidado reloj mecánico de pulsera, o lo que quedase de él, pues además de disponer solo de una parte de la correa, el cristal protector de las manecillas había perdido la nitidez de sus primeros días, pero era uno de sus inseparables compañeros de cálculo.

Ciertamente su solitario aspecto recordaba a los grandes científicos del Siglo XX por los que sentía gran admiración, a los que tanto respetaba y que eran sus referentes: Max Planck y su teoría cuántica, Einstein y la relatividad, Marconi impulsor de las comunicaciones, Edwin Hubble y sus descubrimientos acerca de la expansión del universo o su preferido Nikola Tesla el padre de la electricidad y sobre todo del electromagnetismo. Todos ellos fueron insistentemente referenciados en sus trabajos para la TSW.
Eugene persuadida por el ajetreo del autobús y la placidez del sol iluminando las viñas dejó por unos momentos Saint Michell. 
--->   LA LUNA DE OCTUBRE

Imágenes: La Petite Ecole.

París en enero.











Este París que he vuelto a ver, parece adscrito a su pasado más monumental. No quedan demasiados rescoldos de aquellos viejos-ilustres rompe-esquemas, sus barrios más emblemáticos se han convertido en barrios sin más. No se divisa ese perfume de la mística que hace cultivar el genio a los artistas, tan solo su tenue huella. París es una ciudad que vive de sus ahorros que no transgrede, que no empuja, que solo mantiene, que pule y da brillo. Es una ciudad rectilínea, transparente, simétrica, oportunamente bien aprovechada, pero sin artistas. Aquellas francesas, de estilizado corte, glamourosas, únicas, impecables, hoy viven tamizadas con la presencia de todas las etnias y los mercadillos, como en cualquier lugar de este sur Europeo van regando de productos mal elaborados, cobrados en negro y pagados en francos para colaborar a esa mala versión de la aldea global que pretende sustituir lo singular por lo bastardo. Para mí un París sin acordeón en sus calles, sin un loco creador de formas fiel a si mismo o un libre pensador capaz de mirar dónde nadie alcanza, no es París que se precie. Por lo demás, París es esa otra vieja dama enjoyada, con memoria, con cuentos para contar a oscuras, con callejones por los que no transitar, con pequeñas provocaciones que invitan a pensar que tal vez haya una nueva oportunidad. Es la letanía de la ciudad, históricamente los barrios fueron mudando su piel, como lo cantara Aznavour en su Bohème, ahora por el contrario es toda la ciudad la que tiene ese aspecto que necesita reencontrarse consigo misma.


Yo les hablo de un tiempo
Que los menores de veinte años
No pueden conocer
Montmartre en ese tiempo
Descolgaba sus lilas
Justo bajo nuestras ventanas.
Y si el humilde cuartito
Que nos servía de nido
No tenía buen aspecto.
Es ahí que nos conocimos
Yo que pasaba hambre
Y tú que posabas desnuda.
La bohemia, la bohemia

Charles Aznavour

Fotografías: A. Morales (C) 2013

Hotel LA NOTRE DAME




Mi nombre es Adolfo Morales, este Blog es una especie de caja de zapatos en la que voy dejando cualquier cosa que despierte mi interés: fotografías, opiniones, relatos y algún que otro desvarío. Todo desde la más absoluta originalidad y autoría. Si bien me apoyo mucho en imágenes para uso no comercial colgadas en diferentes comunidades, como LA PETITE ECOLE. Llevo desarrollando la plataforma Blogger desde sus inicios, una experiencia que desde el principio me ha deparado muchas satisfacciones y el encuentro personal y virtual con gente muy interesante.
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