Niña con voz de pito (reed. Mayo 2013).




Y mientras las notas del silencio deambulan por el aire, la niña muda con voz de pito, gesticula y ensaya buscando atraparlas y acumular las suficientes como para ser capaz de abrir su corazón y hablar de sus anhelos. Pobre niña muda con voz de pito, no sabe que el silencio solo es la voz de los dormidos, de los pasos en la oscuridad, del sueño, de la soledad. Eso es niña muda con voz de pito, ensaya, gesticula, caza esas malditas notas y habla.

Fotografía: A. Morales (C)

Dolores, abuela de Combarro. (Reed. Agosto 2013)


Todas las casas tienen su historia, sus lagrimas, esos papeles amarillos llenos de recuerdos, la foto de cuándo entonces estábamos en vete a saber que festividad, las vergüenzas que hay que tapar, las miserias que hacen de nuestro cada día un número de circo único e insustituible, los amores perdidos, los recuerdos inalterables, las dudas, las certezas y los sueños que a veces se tornan pesadillas.

Dolores es una abuela como tantas otras, pero ella tiene su peculiar labrado de sentimientos. De niña obligada por aquello de las necesidades domésticas, a llevar pescado a las casas cercanas, por caminos que ni conocía, llena de miedos, sin poder jugar como una niña más, madurando a cada paso, llorando sin que nadie la consolara. Con siete años quien sabe a donde conduce ningún camino. Una luchadora de aquellos años que ahora nadie recuerda, que a nadie importa, un viejo a todos los efectos para nuestra generación de Ipad'ss y wasapp's.

Dolores creció, se enamoró, se casó, tuvo hijos, enviudó y lo peor de todo, tiene un hijo en el fondo del mar. Su barco fue alcanzado por la quilla de otro, lo partió en dos y en minutos el mar, o la mar como ella dice se lo llevó allí abajo, y allí lo tiene. Ésta sin sepultura y la sonrisa de aquel hijo, probablemente el mejor de todos, el más cordial, el más respetuoso, yacen en el mar para siempre. Era tan profunda la fosa que no se tenían medios y aquellos políticos de turno, decidieron que como eran pobres que no se llevasen a cabo ningún otro esfuerzo ni humano ni técnico por recuperar a toda aquella tripulación, de la que solo uno salió con vida. Porque eran pobres, allí se quedaron, allí están con sus ojos mirando el sol y el paso de otros barcos, y es más que posible mirando a su abuela que tanto lo quiere.

Dolores aún a sus noventa y dos años, cada día lleva en su corazón aquella sonrisa que habla a su abuela con gesto amable, y no es capaz de devolverla y solo son lagrimas las que le salen desde dentro, solo lagrimas. Tantas noches, tantas pesadillas, tanta desesperanza, tanta soledad.

Dolores: abuela, hija, madre y esposa de marineros, hizo que nuestra visita a Combarro, coincidiese con su paseo al muelle, allí junto el negocio de su hija, donde asan sardinas, cuecen arroces, y sirven un delicioso pulpo, y allí en el único banco donde sentarse, compartimos unos minutos, donde nos entregó su corazón.

Dolores la abuela de Combarro, una mujer de aquellas de las que hoy nadie se acuerda.

Esta falta de memoria y de reconocimientos nos pasará factura algún día.


DOLORES
Tampoco me dejé la piel allí, un poco de conversación, aceptación, lastima y poco más. El ritmo continuaba. Era otra historia. A saber que fué de Dolores y de tantas Dolores.

A. MORALES (C)

Viaje al siglo XIII



En palabras de David R. Jiménez -La Alacena de las ideas-, ésta (fotografía en blanco y negro) podría ser "una posible estética de la Virgen del Rocío, o lo que resta de la talla original".

La transposición del rostro entre ambas imágenes deja pocas dudas, aunque no se puede asegurar plenamente y correspondería a las autoridades que tutelan la venerada imagen, indicar la verosimilitud o no de tal afirmación. 

Es bien cierto que desde su origen, esta parte de la historia no ha sido precisamente la más conocida, así según distintas fuentes, las diferentes "transformaciones" sufridas en su mantenimiento desde el siglo XIII, nos traen hasta la actual imagen: luminosa y dulce. Una magnifica talla, venerada y querida por miles de romeros. 







Desde el más absoluto respeto y admiración.

Fuentes de interés: 
La autoría de la Virgen del Rocío de Jesús Abades.
La iconografía de la Virgen del Rocío y su proceso de fijación de David González Cruz.
La Virgen del Rocío. en Rocio.com
La Virgen del Rocío (Historia y arte) visto en La Alacena de las Ideas/Blog.

Edición y fotografía en color A. Morales.

La Colina de las Cruces.





 A 12 kilómetros de la ciudad de Siauliai (Lituania), en la carretera que va de Kaliningrado a Riga se encuentra la colina de las cruces. Si bien esta colina ya tenía antecedentes, se hizo aún más fuerte en la "devoción popular" cuándo el ejercito de la U.R.S.S. pretendió durante la ocupación situar en ese enclave una presa, cada día cuando las máquinas arrasaban con todo, las cruces iban surgiendo a la mañana siguiente de nuevo, y así día tras día, este gesto de profundo arraigo religioso terminó por convencer a las autoridades Rusas para que desistieran de aquel proyecto. El profundo respeto de estas gentes trabajadoras y sencillas por mantener con una sencilla cruz la memoria de sus hijos, hermanos y familiares fue la mejor arma disuasoria. Hoy la colina impone un profundo respeto, las miles de cruces de todos los tamaños, el silencio y la misma soledad compartida hacen que el lugar transmita unas sensaciones únicas. Gentes de cualquier parte del mundo y credo se acercan a diario a este lugar "santo" para plantar una cruz. Nosotros cumplimos con el ritual y para siempre queda una parte de nuestra memoria en aquella lejana colina.

Fotografias: Adolfo Morales (C)



De la serie,"Lo que cuentan las fotografías", El Retrato.


¿Que es lo que quiere?, deje de mirarme de una vez.

Aquel maldito día, fui inesperadamente sorprendido por mi colega Williamson, que se hacía acompañar por un joven y taciturno fotógrafo, un tipo realmente extraño.

Ambos agazapados entre los cortinajes, estuvieron capturando imágenes de los miembros de la Hermetic Order of the Golden Daw, inexplicable y algo absolutamente prohibido por los estatutos de la organización.

Fui sustraído de mi plácida y habitual tarde de lectura, entre paisajes de Turner, en mi sillón preferido de la sala B, acompañado de un selecto brandy de cerezas de las bodegas Kuyper, embebido en aquel trabajo que  lograba conciliar perfectamente, los símbolos egipcios con la adaptación que hicieron después los primeros cristianos. Un modelo de usurpación inteligentemente bien adaptado.

Después la Orden trasladó a sus paredes aquellos retratos, y mucho tiempo después, tras los bombardeos, el inmueble que se vio afectado, terminó siendo derribado y todos sus enseres desaparecieron. Todos menos este retrato, que cuelga de las paredes del anticuario Balthasar Appleby, situado justo detrás de la caja registradora, y que inevitablemente todo visitante queda absorto hurgando en mi mirada. 

Lo curioso del caso es que yo, inexplicablemente puedo verle también a usted, y créame no soporto que me miren a los ojos más allá de unos pocos segundos, y si acepta un consejo, cambie de peinado, además de cómico resulta ridículo y usted señorita arréglese un poco, así desaliñada y extremadamente doméstica resulta sinceramente, patética. Definitivamente esta usted en manos de la cosmética cuando no de la caridad.

¿Lo ha entendido ahora?, ¿quiere otro consejo?, pues entonces, deje de mirarme.


Fotografía de autor desconocido (restaurada ligeramente), 
para la Serie “Lo que cuentan las fotografías”.
A. Morales.

Sisinio y sus mañanas.




Aquella mañana, como cualquier otra Sisinio paseaba por la ciudad, aunque siempre terminase cerca del río aspirando el limpio olor a marisma y lodo que le nacía de tan adentro, y al tiempo se cruzaba con el ritmo de la ciudad que bombeaba en cualquier dirección. Como tantas otras veces, allí en medio del puente plácidamente estaba su nuevo amigo José, un ex ferroviario setentón que descubrió en el Hogar del Pensionista. José no renunciaba una o dos veces por semana a echar las cañas por el placer de sentir la picada. Unos más y otros menos, Sisinio y José recordaban días olvidados escritos en viejos papeles ya amarillos y deteriorados. A nadie importaba aquellas aventuras exceptuandolos a ellos, pero sus fines terapéuticos eran asombrosos, y rebuscar en la memoria era encontrar trozos que terminaban conectados formando una sola identidad aunque no lo fuesen, y esbozar una sonrisa a la vista de aquellos paisajes era tonificante. Sisinio y José al observar ese trasiego de almas discurriendo de un lado para otro se preguntaban en un gesto de complicidad como un latiguillo ¿dónde irán?, cerraban instintivamente los ojos y continuaban su charla.

Fotografías: A. Morales (c)
Reeditado

Los cimientos de la locura ( Sep 2011)


Ahora que nadie sabe dónde terminará este desbarajuste, ahora que no disponemos ni de ideas a las que aferrarnos, quiero recordaros que nuestros campos están fertilizados por cientos de muertos y nuestra memoria vacía por el Alzheimer de la sociedad del bienestar.

Es tiempo de reflexión, deberíamos parar todo: las escuelas, los centros de trabajo, los transportes y abrir debates, días y días de debates, en los que hablar, oír, discurrir, pensar.

Los falsos tambores de la sociedad dejaron de sonar, las luminarias de los faros más recónditos se apagaron, nadie sabe en que terminará esto, o si más tarde terminaremos devorándonos otra vez. Las guerras al fin y al cabo se hacen para dominar antes que ser dominados.

No creo ser una excepción, más bien soy tan común que suelo estar en la estadística que mueve la parábola geométrica del matemático más calculador.

Es más que posible que estemos viviendo los últimos días de una sociedad que perdió sus raíces, que camina sin identidad. Unos perdieron la caridad, otros se camuflaron en el capitalismo, algunos los más "verdes", no paraban de reivindicar esto y aquello, al tiempo que seguían usando las mismas fuentes de energía, y la sociedad se disgregó en reinos cada vez más pequeños, aislados, autónomos e insolidarios. Reinos-apartamento de 70,90 o 140 m2, por los que apostamos casi todo de lo que disponemos.

Voceros de guiñol, en eso nos hemos convertido, marionetas obsoletas que nadie oye, que a nadie interesa. Y ahora que no sabemos en que terminará todo esto, cuándo la realidad del genuino capitalista haga la herida más y más grande, hasta hacerla insostenible, entonces solos, disgregados, sin el común de los sentidos, nos volveremos locos. Hasta que todos esos campos saquen a la luz sus muertos y los vivos seamos capaces de pensar por una vez, que todo cuanto tenemos nos viene de lejos, que todo es finito y perecedero, que jamás habríamos llegado sin el empuje de los que nos precedieron, entonces, tal vez, entre otros, el principio de propiedad privada sea revisado.

No hay ideas buenas ni malas, los poderosos de todos los tiempos han hecho que algunas prevalezcan, pero eso no quiere decir que sean ni las genuinas ni las mejores.


A. Morales (reedición de la entrada de 2.9.2011)
 
Mi nombre es Adolfo Morales, este Blog es una especie de caja de zapatos en la que voy dejando cualquier cosa que despierte mi interés: fotografías, opiniones, relatos y algún que otro desvarío. Todo desde la más absoluta originalidad y autoría. Si bien me apoyo mucho en imágenes para uso no comercial colgadas en diferentes comunidades, como LA PETITE ECOLE. Llevo desarrollando la plataforma Blogger desde sus inicios, una experiencia que desde el principio me ha deparado muchas satisfacciones y el encuentro personal y virtual con gente muy interesante.
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