Hotel Granada. VII.




Los tontos...



Todos los pueblos, además de la arquitectura civil, la parsimoniosa repetición de las costumbres, los dulces típicos o la ingenua demostración de provincianismo a la menor ocasión que se precie, se define también por los tontos.
Cada época tiene sus personajes, y también unos tontos. Seres humanos únicos, especiales, atípicos, que nos hablan de la ciudad a la que pertenecemos. Son estos tipos que cuando “hay visita” aparecen y te desmontan la imagen de sosiego y modernidad que quieres dar, devolviéndote a galeras a seguir remando. Y es que los tontos son incontrolables y además campan a sus anchas. Suelen ser una raza protegida.

Por el hecho de ser tontos no puedes decirles nada, salvo correr si les caes mal, o les da por hacerlo detrás tuya. Y eso si, sálvate de que te atrape, porque siempre tendrá la razón él, “no ves que es tonto”.

Por lo general, los tontos que conocemos son los más humildes. Siempre estaban en la calle, y cuándo te cruzabas con ellos había que tener un golpe de suerte para pasar como si fueras un fantasma transparente. En aquellos años 60-70 Huelva tenía bastantes tontos, no sé como andarán otras ciudades pero porcentualmente éramos líderes sin duda alguna.




Entre la Calle Concepción y la Plaza de las Monjas, todos: civiles, tontos y provincianos intercambiábamos esencias, en un ir y devenir tranquilo, soleado, y apenas ruidoso.

En este descubrir los rincones de la ciudad que va parejo con cumplir años, por aquello de ampliar fronteras y experiencia, los tontos eran un referente geográfico, precursores del GPS, pues estaban localizados casi milimétricamente. De este modo además también se repartían tareas a favor de la ciudad. Por ejemplo: siempre había alguien detrás de los pasos de semana santa que llevaba un botijo lleno de agua –con lo que pesa un botijo de 3 litros lleno de agua-, eso era trabajo para un tonto, o quién portaba las escaleras para subir al paso y encender a mitad de la procesión las velas que se apagasen, o quién tiraba los cohetes con refinada profesionalidad ya fuera: Reyes, El Rocío o Las Colombinas… eso es, los tontos al uso, nuestros queridos tontos. Y es que en la vida todos ocupamos un papel, un rol, no sé cómo podría definir esto Platón en su diseño, pero había y hay trabajos que solo pueden hacer los tontos.

Yo los respetaba y los miraba de lejos, en muy pocas ocasiones los traté, aunque hubo ocasiones para ello, y mi mediocridad los observaba entre el miedo ante una reacción inesperada y su lamentable imagen.

Para mi eran y siguen siendo gente especial. Fellini supo muy bien sacar jugo a estos seres, o a lo incoherente que vive en nosotros, por eso me gusta el fantástico mundo de éste director. Así es que observar el mundo, mirando cómo actúa un tonto, en su suerte o en su desgracia, es una experiencia tan sensible que te marca el corazón. Cuándo a un tonto le duele algo, parece que duela más. Era así como les tratábamos, con respeto pero con desprecio, marcando las diferencias, estableciendo límites que no se debían cruzar.

Por eso, si estábamos animados, lo normal era que si nos cruzábamos con Arturito, nos metiésemos con él, y jugásemos a ver quién corría más, pues Arturito tenía una vara, una especie de bastón de metro y medio, que probablemente él mismo, se habría agenciado y preparado, y que representaba un arma de la que había que huir a toda prisa, cuándo el más atrevido le decía cualquier tontería. Arturito, era un muchacho de unos treinta y algo años, bastante alto, y proporcionado, sus pequeños ojos negros delataban que algo no funcionaba allí dentro. Su look por lo general lo componía un tres cuarto azul marino y se remataba con una boina, que a veces en las carreras se le caía, por lo que él paraba y regresaba a buscarla, dejando ver una completa calva, brillante y morena. Arturito era tonto, pero también era malabarista, y cuándo estaba inspirado y feliz, hacía bailar el palo entre los dedos, haciendo gala de una destreza de artista, siendo aquel número lo mejor del espectáculo. También era capaz de correr haciendo esos malabares. Sin duda alguna, Arturito fue el precursor de este arte, lo que pasa es que nadie quiere reconocerlo. Los tontos son tontos, porque les falta algo y los locos, son locos porque les sobra en la misma proporción. Así es que los cuerdos, o sea nosotros, debemos serlo porque tenemos la proporción justa, la medida intermedia entre tonto y loco. Arturito, efectivamente era tonto, pero tenía memoria, sabía recordar y guardaba imágenes, por lo que te reconocía o creía hacerlo, por eso era muy importante que si te cruzabas con él de manera imprevista, le observases y calcularas su reacción, porque podría hablarte a voces cosas que no entendías o blandir el palo macizo y tendrías que disponerte a correr los 100 metros lisos, escapando escondido entre la gente o mejor metiéndote en algún comercio dónde él no actuaba. La memoria tiene estas cosas, que crees recordar, y de ahí a estar confundido no hay nada que le separe.

En aquella Huelva, había muchos tontos, y digo tontos porque lo uso con sentido de género al 100%, pues la verdad no había "tontas", las mujeres “raras” o estaban locas o eran putas, según se decía sin ninguna duda y con absoluta contundencia, en el lenguaje de los hombres. Así es que el papel de tontos, solo estaba adjudicado a los hombres.

Pero Arturito, además de tonto al uso era carbonero de la calle San Francisco y pasó a la historia por la extraordinaria habilidad que tenía al bajar la cuesta del Conquero corriendo y revoloteando su famosa estaca con una sola mano sobre su cabeza, provocando la estampida de los alumnos del Francés, los Maristas, el Instituto y sobre todo las niñas del Santo Ángel.

Habría que hacerle un monumento a él y tantos otros, como fueron:

El Moana”, o “San Pedro” que tenía la logística situada alrededor de la Iglesia de su mismo nombre, era un empleado de astilleros, un tiparrón de cerca de los dos metros, de pelo rizado y pelirrojo, con pequeñas pecas salpicándole los pómulos.. un día de pronto, salto a la escena, pues se decía que él había dicho que era San Pedro, que hay que joderse con la elección. De cualquier modo si te cruzabas con él, lo mirabas con cierta expectación y es que eso de decir que eres un santo y estas cosas, aunque no te las creas, siempre crean cierta inquietud, por si hubiera algo de verdad. Así es que lo mirabas de arriba abajo, buscando algo que no encontrabas, y él al verse observado no tenía otra cosa que decirte “adiós..” y tú como devolver un saludo cuesta poco, le decías igualmente adiós, y a partir de entonces, estuvieses donde estuvieses el saludo era algo esencial con aquel personaje, que dicho sea de paso, se pasaba gran parte de su tiempo, saludando a los viandantes.

Pero en la colección estaban otros personajes fantásticos como: Bigotes, uno que cuando lo enterraron, llovía una “jartá”, “llovía más que cuando enterraron a Bigotes”. Brijan, realmente su nombre era O’brien, un mecánico de origen británico. “Sabes más que Brijan”. Diego el Policía, que paseaba por la calle Concepción con su gabardina gris, incluso en verano, con su pistola de plástico y libreta para apuntar los delitos y las pruebas. El Canoda, famoso botero de la Junta de Obras del Puerto por los años 50, que quiso ser tan fino, que un día que tenía que llevar al ingeniero del puerto a la isla de Bacuta le dijo “Señor ingeniero la canoda – en vez de canoa- está lista. Se le quedo para siempre “el canoda”. El Jazminito, amigo y eterno acompañante de otro famoso, llamado “Caena”, un cochero de aproximadamente metro y medio de altura. La aventura más tonta de los dos, fue hacer sus necesidades en medio de la calle, durante un desfile de Carnaval delante del Gobernador, aparte de más de un guantazo le costó varios días de arresto. El Espía, debía haber trabajado en una panadería, iba denunciando y avisando que andaba cerca la " Fiscalía de Tasas " y que iban a detener a los que vendían el pan con las canastas sin forrar, solía ponerse el antebrazo para taparse el rostro e iba dando saltos de esquina en esquina para asomarse luego con gran profesionalidad para no ser visto. Tomás el de la radio, siempre con su transistor pegado al oído y andar muy rápido, su obsesión eran los partidos de fútbol. El Tonto Bacuta, un personaje que vivía semidesnudo en la isla de Bacuta y era famoso por su “tercera pierna”. El Gori-Gori, un hombre extraordinariamente enigmático que vivía en un palacete en ruinas que había en la zona de La Joya cerca del Instituto, y así la lista podría continúar hasta nuestros días.

Sin duda alguna, los tontos son un referente de cualquier ciudad, de igual modo que mariquitas, putas, políticos o industriales ( dueños de negocios), todos tienen su sitio.

Para aquel niño, mirar y observar las reacciones de los “tontos famosos” era todo un espectáculo sociológico del que siempre aprendía algo, ya fuera humanidad, dolor, rabia…

Los tontos tenían dentro de si algo que les jaleaba, que les susurraba esto o lo otro y que solo ellos podían oír. No llegaban a estar locos aunque a veces lo pareciera, era otra cosa.

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Imágenes: arriba izquierda "El Caruso", a la derecha El Grito de Munch.

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La Democracia debería ser igual para todos.


Después de las reciente detenciones de terroristas y de las revelaciones que informaban de un plan para atentar con una furgoneta-bomba durante el acto de investidura como Presidente del Gobierno Vasco de Patxi López, son cuestiones que aunque no nos sorprenden no deben dejarnos al margen de las mismas.

Tras el pacto de futuro formalizado entre el PP y el PSE-EE PSOE, ambos grupos, sus lideres, parlamentarios y simpatizantes están como no, en el punto de mira de los radicales, y la presión a la que están sometidos nos debe como poco activar el sentido de solidaridad, el apoyo moral y el sentimiento de que no están solos aunque estemos distantes.

La normalización democrática en el País Vasco será una apuesta a largo plazo, con días de sombra que llegarán tarde o temprano, con jardines que entre espinas encuentren las mejores rosas.
Desde ya, debéis saber que no estáis solos, que toda la comunidad de demócratas, que somos la absoluta mayoría de ciudadanos españoles, estamos empeñados en que esa normalización por la que trabajáis llegue a encontrar el equilibrio y que esa actitud de defensa de los intereses vascos desde la normalidad democrática sea suficiente argumento para que los últimos residuos de la revolución nacionalista extremista entienda, que el uso de la extorsión, las bombas, asesinatos o los secuestros deben dar paso a una nueva etapa que acepte los retos de las nacionalidades más actuales desde la normalización de la vida política.

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Hotel Granada. VI.

Mi amigo Pepe.



Pepe, mi entrañable amigo Pepe Batanero, posiblemente el primer “amigo” que se precie, era/es ajustado de cuerpo, ni muy delgado ni gordo, justo de peso, como justo y discreto en su actitud social, siempre supo ocupar un discreto segundo plano muy inteligentemente diseñado, en eso era más astuto que yo, aunque el que suscribe era/es más arriesgado, expuesto y decidido en aquellas cosas de niños propias de la edad, sin ser un niño alocado. Bien es cierto que siempre tuve predilección por el riesgo,el debate o la confrontación, en definitiva por el pulso a todo lo establecido y que pareciera inamovible. ¿Qué es vivir sin sentir el precipicio al borde de tus pies en alguna ocasión?. "La vida es una aventura atrevida… o no es nada" tal y como diría Helen Keller. Es verdad que Pepe tenía una capacidad intelectual indudablemente mayor que la mía, entre otras cosas por su status familiar y el equilibrio del que “a dios gracia” disfrutaba. Aquel niño, para que lo podáis visualizar era como os decía, justo de proporciones, y si algo le caracterizaba eran sus ojos que marcaban especialmente su rostro, y que sin ser demasiado grandes, delataban un segundo lenguaje de signos, un modo de comunicación gestual cuando no le acompañaban los argumentos.


El transito del San Casiano a su casa de Méndez Núñez, pasaba inexorablemente por discurrir a través de la Calle Mora Claros, y de una y otra vez, surgiría la complicidad que hace que las personas se conozcan, se comuniquen, compartan y terminen o no siendo amigos. Nuestro caso, pasó por una situación más o menos equivalente a la descrita. Lo cierto es que mi amigo Pepe, desde aquellos días y por muchos años formaría parte del circulo más preciado de colegas más próximos, con los que compartí infinidad de aventuras.

Pepe tenía la suerte de vivir, frente por frente a la puerta lateral de la Iglesia de la Concepción, tan justa que en la Semana Santa, entre puerta y puerta se construía una especie de entarimado para que los "pasos" pudieran salir y alcanzar la calle, pero tan justa que el paso media justamente aquel ancho de calle, por lo que desde el balcón de Pepe, el ángel de la Oración en el Huerto, casi llegaba a poner su mano –la que tiene elevada- sobre el mismo balcón, por lo que aquel momento –entre otros muchos- era esencialmente extraordinario, mágico y casi místico. De esta cercanía extrema con la Iglesia, vendrían después los momentos singulares que vivimos a la sombra de aquellas estructuras de madera, bordados y cirios que en su momento os relataré.

A la casa de Pepe, se llegaba subiendo una oscura escalera de veinte peldaños, atravesando un gran portalón. En el bajo vivía una familia cuya hija se hablaba con un tal Vito, un muchacho por lo general muy repeinado, de unos bellísimos ojos azules -tan escaso en aquella época y por consiguiente tan especiales para las mujeres- serio, de carácter familiar que ya me había bautizado como “fito”, diminutivo de Adol-fito como no podría ser de otro modo. Una vez que alcanzabas la puerta de la casa, alta, oscura, de madera repintada, con mirilla de bronce como se estilaba entonces y llamador de metal, de esos que simulan una mano que sujetan una bola de hierro. Normalmente era su madre la que abría, una mujer entrañable que siempre nos trató con cariño tanto a mí como a mi madre. Pues bien, el piso era sencillamente enorme, tras dejar atrás –la habitación del balcón- la consulta de su padre (dentista de profesión con agridulces seguidores, pues se comentaba que no era especialmente delicado, y es que aunque fuera natural de Valverde del Camino, no necesariamente debía ser tal vez más rudo que otros colegas, pero salvando esta premisa, lo cierto es que no era demasiado fino en su trabajo y esa imagen se la colocó su propia clientela y ningún otro fantasma), avanzabas por un largo pasillo en donde se distribuían las habitaciones de él y sus dos hermanos, ambos mayores. Casi antes de llegar a la cocina, dejabas a la derecha un salón enorme, tan grande que parecía vacío, en el que en una zona central había una camilla con varias sillas, y al fondo, muy lejos, la habitación de sus padres. Sería en este salón donde supiese por primera vez que el ingenio, la técnica o los avances aplicados a la vida doméstica, serían una constante en la vida, de los que no nos podremos escapar. Y esta avanzadilla por los adelantos domésticos fue una constante durante algunos años.

Allí estaba, de un pálido color hueso, una especie de pequeño armario, que mantenía fresca la comida o las bebidas, decía ser “una nevera” y era una estrella en aquella casa y en aquella sociedad, o al menos a mí me lo parecía. ¿Qué haríamos ahora sin nevera?, no alcanzamos ni siquiera a imaginarlo, esta es la dependencia que tenemos de las cosas. Aquella nevera, era un lujo, un avance técnico, cuándo no era más que un recipiente recubierto de paredes acolchadas que protegían los grandes trozos de hielo que en él se depositaban, del calor a veces sofocante que vivíamos por aquellas latitudes, sobre todo en verano. Aquel salón también disponía de un par de balcones, -justamente a ambos laterales del eje central que la mesa dibujaba dada su ubicación-, que soleaban y refrescaban con su brisa el espacio. Aquellas vistas te conectaban por un lado con los vecinos del piso bajo, y del otro con el tendedero y azoteas del piso. Para alcanzar estas estancias, habría que pasar por la cocina, que es lo que casi nos falta por describir. En ella, en primera instancia, una amplia mesa, junto a una ventana/ventanuco que daba una luz clara que incidía directamente sobre la mesa, iluminando los almuerzos y a las meriendas.

La imagen más nítida que tengo de mi amigo Pepe, es verlo leer tebeos -que devoraba con un ansia y una atención casi científica- mientras merendaba un cola-cao. Ya en aquellos momentos, su pasión por la lectura, por las aventuras o por los inventos del TBO le capacitaba con un punto de vista “intelectual” para cuando diseñábamos alguna trastada. Pepe vivía aquí, en una amplia casa, con TBO’s, y con su nevera.

Pero todo lo que nos confiere a un status social, aún era algo que no formaba parte de nuestro círculo de vanidades, ni el Recreativo, el equipo señero de la ciudad, que en aquel 1965 iniciara su Torneo Colombino, una cita anual en dónde equipos de renombre tanto nacionales como extranjeros, recalaban en la primera semana de Agosto coincidiendo con las Fiestas Colombinas, dando lustre y nivel a las fiestas.

De aquella calle, de su estrechez, no queda nada, hoy es una arteria amplia de la ciudad, y lo que fuera antes nido de sueños, hoy es una amplia avenida, por la que discurren turismos a todas horas, de aquel solar solo queda la memoria de los que la guardamos como algo que solo a nosotros pertenece, aunque su nueva orientación nos descubrió que bajo aquel suelo, otras culturas como las Griegas, Fenicias o Romanas ya trabajaron el pescado y el salazón. Solo la Iglesia de la Concepción que se levantara en 1515 en terrenos donados por Cristóbal Dorantes, sigue observando el devenir de los no tan niños ya, que hoy siguen circundando sus limites, observando sus enormes paramentos o escuchando el repicar del campanario, tan rejuvenecido como mal herido por los avatares climatológicos o físicos, como el terremoto de 1744. Aunque las iglesias deben ser lugares de paz, no siempre fue así, y durante la guerra civil, muchos fueron ajusticiados sin más en los escalones de su puerta principal. La calle Méndez Núñez, como es conocida coloquialmente, debe su nombre al Almirante Casto Méndez Núñez, al que la ciudad recuerda por su actuación el 2 de mayo de 1866 en el combate del Callao (Lima). La calle se rotuló así el 12 de agosto de 1866.
Aunque yo le llame Pepe, siempre le llame Pepe, no así mi madre o amigos, que lo llamaban cariñosamente Pepito y que aún hoy, cuando van a su Farmacia, le siguen diciendo Pepito, un diminutivo que él recibe de buen gusto.

Pepe y yo vivimos travesuras de todos los calibres, formamos un tándem donde el equilibrio se producía por los caracteres tan opuestos, y también por la diferencia social, entre sobriedad y creatividad siempre hay una atracción, donde al final casi siempre se impone el sentido práctico en la resolución de los conflictos. Algo así era la mezcla. A Pepe le debo muchas cosas, el apoyo de muchos días, la solidaridad de muchos Sugus, el ánimo de muchas tardes, su grata compañía y como no, su hermosa nevera.


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Knowing ( Señales del Futuro ).

1959: durante la inauguración de un nuevo colegio, los estudiantes guardan en una cápsula del tiempo varios objetos. Lucinda, una de las niñas, guarda un papel en el que ha escrito extraños números....

La banda sonora de Marco Beltrami es extraordinaria, complementada con la inigualable Sinfonía nº 7, II de Beethoven. Del triller se podría haber sacado mucho más.

A veces, nos empeñamos en alargar innecesariamente las ideas, los momentos o las sensaciones y eso termina ocultando lo mejor.

V:4,9.

Sobre las fresas.

Estuve tratando de aproximarme al mundo de las fresas.
Estas fotos son mi aportación a una convocatoria abierta sobre este tema.
Fotografías A.Morales (c) 2009.

Café del Casino. Sevilla.

El Café-Restaurante del Casino, ocupa parte de lo que fuera el Pabellón de Sevilla en la Expo de 1902. Un edificio singular justo frente a la Universidad, en la Avenida de María Luisa.

Tapear, almorzar, cenar o tomar copas, marcan su ritmo de trabajo. En el interior, el fantástico Salón de los Espejos y en el exterior una terraza elegante y soleada te predisponen a recibir una primavera luminosa y llena de color.

Su cocina original se acompaña de precios muy aceptables, y es sobre todo el trato, el buen rollo de los camareros/as que tratan de hacer tu visita agradable propician una nueva visita.

Ya lo sabes, Café del Casino, solera e innovación van de la mano.

Fotos A.Morales (c) 2009

Alberti y el Puerto de Santa María.



Si buscáis un lugar en el que disfrutar del marisco, este sin duda es El Puerto de Santa María (Cádiz). Es lo más corriente toparse con tabernas, bares o marisquerías repletas de: langostinos, cañaillas, bocas, camarones..., y es lo más usual comerlas en las calles o terrazas, acompañados de un buen vino de la tierra o una cerveza bien fría.



Pero si algún recuerdo especial me llevo, es haber visitado el Museo de RAFAEL ALBERTI, al mismo tiempo que en la calle sonaban bandas que paseaban al resucitado en la mañana del domingo de su mismo nombre.



Ha sido un placer auténtico, y eso que el espacio solo está cubierto por fotografías, poemas en gran tamaño, dibujos originales, libros y documentos personales, que aunque parco, en lo esencial lleno de serena humanidad.



Este museo es como él, amplio, abierto, saludable, sincero, sencillo y generoso.

Debo confesar que desde siempre sentí cierta simpatía por este hombre, por sus dibujos, por su forma de narrar las sensaciones que sentía, y esta visita ha sido muy especial.


Rafael Alberti, al margen de la política, es esencialmente un hombre sensible al sol, al mar, al corazón.
Pintor antes que poeta, terminó dibujando los
versos más transparentes. Aquí os dejo una muestra de esta combinación mágica, que él supo consensuar tan bien, así como algún poema nacido de su alma blanca de marinero.






Sevilla (las palabras las pones tú).

Sevilla en varias tomas: Jardines, Triana, Paso del Cristo de la Hermandad de las Cigarreras, niños, la animación en las calles, altar mayor y detalle de la Iglesia del Hospital de la Caridad (un tesoro), jóvenes con mantilla, aguardando cola, imagen de la Esperanza de Triana, yo. Sevilla está llena de tradición, color y aromas.

¡¡ Vaya Vd. con dios Sr. Chaves (Manuel) ¡¡.



Aunque las fechas son más propicias al fomento del aspecto lúdico que del político, sería una lástima no ejercer el derecho libre de opinión para despedir al denostado ex Presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves. Quien fuese colocado por recomendación del Sr. González (Felipe) hace ya ni te cuento la de años, y cuándo mejor se las pintaba acomodado en su sillón, rondando una nueva re-elección como candidato y cuyo apego al sillón ya comenzaba a oler, viene el efecto Obama y contagiado del mismo, Zapatero le nombra Vice. ¿Es un regalo envenenado?, ¿un beso al estilo de Judas?, o es el reconocimiento de su fidelidad al Partido esencialmente por encima de todo lo demás. Sea lo que sea, sepan que por aquí, quien más, quien menos, lo ha celebrado, no por el encumbramiento a las altas esferas, que eso importa poco, sino porque se vaya este tío de la poltrona de la Junta de Andalucía, que ya era hora, que si no es empujones no se mueve. Brindo por su marcha y estaré atento a su gestión, que ya no será tan cómoda, y ahora será el momento de contemplar tan insigne gestión. ¿Porque será que es de los nombrados, el que en todas partes es cuestionado?.
Una operación de maquillaje sin duda alguna para refrescar el aire viciado del PSOE de Andalucía, 19 años en el poder crea adicciones, continuismo y una ausencia de ilusión por los retos que vuelve la gestión en mera acción administrativa. Chaves se va a la fuerza, y él mismo lo deja traslucir en su despedida, cuando dice que su nuevo destino no será comparable con su puesto en la Junta de Andalucía.
Si ZP pretende descongestionar la relación con las Comunidades versus Nacionalidades, que se prepare y que se preparen los entes autónomos o territoriales, pues en Andalucía, aparte de nadar en la abundancia de que no podía ser replicado, entre los votos que le garantizaban la comodidad de vivir a su dictado, los fieles del puesto-gratitud, y una oposición terriblemente aburrida, dedicado a señorear la capitalidad de Sevilla, el resto de provincias han vivido el desaire de estar a kilómetros de su ámbito de influencia.
Puede ser que ganen las elecciones -alguien tiene que hacerlo-, pero la gestión no ha sido del todo efectiva, su política se ha visto dirigida por el "aparentismo", la "obstrucción" y la falta de diseño político. Clientelismo y partidismo son los mejores adjetivos.
Mire Vd. Sr. Chaves, como Onubense vuelvo a decirle, como he hecho otras veces que no le perdonaré jamás ni a Vd. ni a su partido, la cobardía ante los problemas vitales de esta provincia, lo injusto del trato, cuándo sin ningún pudor han vendido sueños, puentes, carreteras o estaciones, a sabiendas de que no iban a llevar a cabo tales proyectos. La demagogia en los tiempos que corren, tiene ese peligro de que deja con mancha a quién está bajo su sombra. Será por eso que los líderes locales no son capaces de despertar el interés del proyecto socialista, porque ellos fueron cómplices complacientes de sus consignas.
¡Váyase de una vez y demuestre de lo que es capaz¡, mano dura entre sus correligionarios y sumisión total a lo que su Presi le diga. Su modo de subsistir no es otro que el de mimetizarse para no quedar al margen, pero de ideas políticas, de aspiraciones, del ideario Socialista na de na.
Eso si, honesto y casi lelo debe de ser, pues en febrero de 2008, EL PAÍS se hacía eco de su Patrimonio, dado que así lo exigía la Ley electoral, y según consta, el Sr. Chaves después en su declaración, asegura que tiene un saldo bancario de 21.638 euros, una vivienda en Sevilla y una plaza de aparcamiento. Si a esto le sumamos que cobraría unos 5000 € netos al mes repartidos en 12 pagas, o este muchachote gasta mucho o el resto de los mortales somos estúpidos.
Mal muy mal, tanta austeridad no es buena señal sobre todo porque es obvio de que tras tantos años en un cargo de la relevancia de la Presidencia de la Junta, es natural, por fuerza mayor que su patrimonio debiera ser como poco ajustado a su nivel de ingresos y no al contrario, pues se puede interpretar como una tomadura de pelo. No me gusta.
No soy tan miserable y reconozco que cosas se han hecho, faltaría más que así fuera, ese es su oficio, pero otras muchas y esenciales se han dejado de hacer, y como muestra su actitud con respecto al tema de los fosfoyesos, esta cuestión queda ya grabada en su despotismo de político mediocre y yo no se la perdono.
Después de tantos años ¿al final que nos deja Vd.?.

Y sesión de fotos con Mª José.


Fue un gustazo también poder disponer de algunos minutos con esta modelo, que fuera Miss Huelva y que dirige sus pasos al mundo de la moda con gran soltura. Un lujo.

Setenta años después....

Por el honor que les corresponde...

Parece que fuera hace tanto tiempo, que apenas la memoria ya casi recuerda, como algo propio aquello que nos marcó. No obstante, este 1 de Abril de 2009, se distancia setenta años del final "oficial" de la Guerra Civil. Después de 3 años de enfrentamientos, el bando nacional redujo a los fieles a la República y comenzaría el largo camino de la dictadura.

Hoy es un día para el recuerdo, en especial por todos los españoles anónimos que murieron pensando en defender lo que entendieron como sus ideales. Ahora que estamos tan distraídos de aquella historia, tan ajenos a aquellos ideales, tan egoístamente perdidos en nuestro presente, en el que poco nos falta ya, en el que apenas queda sitio en la estantería para colocar este o aquel "recuerdo", sería bueno encender una vela y en el silencio, iluminar con esa tenue luz, la memoria de aquellos valientes activos o pasivos, rebeldes convencidos u obligados, hombres, mujeres y niños que sufrieron el dolor de la frustración y la violencia, de los que procedemos, y a los que le debemos tanto respeto.
Imagen alojada en imaXenes.com
Aunque aquellos días les pertenezca, aún así forman parte de nuestra vida, de algún modo estamos entrelazados, no obstante el honor les corresponde absolutamente a ellos.
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"Clase de clarinete".


CONCURSO FOTOGRÁFICO
"La Música a través de un objetivo"
CONSERVATORIO PROFESIONAL DE MÚSICA DE HUELVA
IV SEMANA CULTURAL 2009

Fotografía a la que se le otorga el 2º premio de la presente edición.
Compartir lo que me gusta es siempre gratificante y coincidir en algún punto en la manera de mirar las cosas, más aún. Es un honor. Adolfo.
Mi nombre es Adolfo Morales, este Blog es una especie de caja de zapatos en la que voy dejando cualquier cosa que despierte mi interés: fotografías, opiniones, relatos y algún que otro desvarío. Todo desde la más absoluta originalidad y autoría. Si bien me apoyo mucho en imágenes para uso no comercial colgadas en diferentes comunidades, como LA PETITE ECOLE. Llevo desarrollando la plataforma Blogger desde sus inicios, una experiencia que desde el principio me ha deparado muchas satisfacciones y el encuentro personal y virtual con gente muy interesante.
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