Trébol.



Sencillos, luminosos y frágiles como los admirados tréboles, así serán las nuevas oportunidades que nos retarán en este presente-futuro.

Eso si, no busques solo los tréboles de 4 hojas, harto infrecuentes, puedes desesperar y perderte la magia de los otros tres foliolos. 


Según la tradición:
el primero es para la “esperanza”
el segundo para la “fe”
el tercero para el “amor”
y el cuarto para la “suerte”

2011

Adios 2010.



Siempre que acaba un año y haces cuentas, por encima de lo bueno que por suerte siempre te busca, queda el poso de todo aquello que supuso una pérdida, una desgracia o un desencuentro desafortunado. Con todo ello, y con la ilusión de meros niños, miramos al cielo lleno de luces de colores que alegran la noche del transito, albergando la esperanza de que el próximo año sea mejor, que el que da su postrero hálito de vida al son de la última campanada. Aún así, el tiempo no tiene principio ni fin, es una convergencia astrológica convertida en conveniencia económica, social, un modo de organizarse para tener cierto orden, por lo que todo aquello que estaba iniciado continuará, y la sucesión de contrariedades plantarán cara a las buenas intenciones, a los gestos de reencuentro, a los posibles. Por ello y a sabiendas de que esto es así, debemos superar lo extraordinario y reivindicar lo ordinario, en definitiva nuestras posibilidades anidan en lo común, en el corto plazo, y en los pequeños gestos. Que 2011 rompa el hechizo y que vuestros sueños se hagan realidad.


Fotografía: A. Morales.

¿Y a usted que le importa?.


A veces silenciosamente y de modo sorpresivo, te inunda el desánimo. Aunque sigues mirando a través de los mismos ojos, por los que minutos antes contemplabas la misma realidad, la observación en esta ocasión está vacía de contenidos.

Yo pienso que son pequeños epílogos, anticipos a cuenta, un cambio de estación biológica, la antefirma de una rubrica que marca las estaciones finales.

Algo similar ocurre al observador que se asoma desde el punto más alto, de la montaña más alta, de la cordillera más alta. Allí, en las postrimerías de la naturaleza, la contemplación se hace inusual. Tan es así, que puede llegar a pensar que aunque es testigo de esa vista, no es real lo que observa, incluso llega a dudar de su presencia en aquel punto. Al fin y al cabo, no somos pájaros, ni peces y esas limitaciones confunden al cerebro.

En definitiva, hay días en los que pierdes la noción de la justificación de los argumentos, que  a diario conviven con nosotros, para corroborar que somos humanos y no cualquier especie.

Hoy no me vale cualquier cosa, y comprendo que a usted tampoco. 

Ahora en cualquier hospital, en portales de viejos edificios, entre cartones, en los desvalijados solares, entre carencias o entre ausencias, entre estas y otras limitaciones, ni unos ni otros seremos capaces de al mirar ver lo mismo.

Porque en definitiva, ¿a usted que le importa?.

*

Tryptich.



El arte por lo general es una provocación. Un desnudo suele serlo también. Ambos muestran nuestra intimidad y los dos nos sonrojan o nos pone en evidencia en algún grado

Los artistas además de gente divertida dada su habitual confusión, son seres dotados de una singular sensibilidad, que explotan hacia afuera con todas sus consecuencias. 

La originalidad de las frustraciones o la habilidad de los sentidos. 

Pero sustancialmente es provocación, individualismo y la antesala de un epílogo, que retrata en cada obra ese tan personal convulso mundo. 

Lo que nos acerca a esos genios, es la identificación subjetiva con sus  sensaciones. 

Ese refresco que nos ofrecen sus trabajos, por lo general nos proveen de momentos o instantes mágicos, y suelen aportarnos iones de signo contrario al de nuestras carencias, equilibrando nuestro estado de ánimo siquiera por unos instantes.

Bacon puede no gustar, a mi jamás me sugestionó su modo de expresarse, también puede enamorar y ocupar el espacio preferente de cualquier museo de arte contemporáneo, pero en cualquier caso un artista al fin y al cabo, se muestra en cada trazo, y ese espectáculo es suficiente para mi.
Sobre Francis Bacon "una pintura que respira, que trata de existir, de sobrevivir” M. Serralves. El Cultural.



¿Que somos?.



Solemos pasar entre decenas, miles, junto a cientos de ejércitos de fantasmas, y lo hacemos con cierta gracia, sabemos desenvolvernos bien, y no nos importa en absoluto conocer a dónde va toda esa gente, ni cuales son sus aspiraciones ni mucho menos que les emociona. Son seres tan transparentes como nosotros, apenas un rastro de luz que se desvanecen en una cinta sin fin. Si alguien me preguntase ¿de donde venimos?, no tendría dudas, del metro sería mi respuesta. No hay cosa que se parezca mejor a las cadenas de producción industrial, que las entrañas del metro. Cintas portando seres de arriba abajo y viceversa en un devenir incesante, incomprensible, ausente, fugaces como estelas de luz.

La misma ausencia sobrevuela por carreteras, ascensores, teatros, restaurantes, parques, cementerios y tantos otros sitios.

Solo nos tenemos a nosotros mismos, nuestras sombras es lo más fiel que se conoce, y nuestro propio calor nos habla de si estamos vivos o muertos.

Cuándo observamos, vemos lo común de nuestras diferencias: la fragilidad, las dudas, las emociones, las limitaciones, y es entonces cuándo nos volvemos conscientes, y contemplamos en los demás algo de nuestras sombras y las de ellos mezcladas con las nuestras y en esos giros, efectos de los caprichos de la luz, y por instantes dejamos de ser simples halos de luz, para contener miradas, sonrisas, sueños, aspiraciones aunque fugaces como estrellas perdidas en el universo.

Y en todo este torbellino confuso, las escaleras mecánicas no dejan de transportar de un lado a otro a cientos de seres humanos, quizás fantasmas, tal vez oportunidades perdidas.

Fotografía: Adolfo Morales (c) Metro de Londres 2010.

520 escalones.




“Los lugares donde no se ha amado ni se ha sufrido, no dejan en nosotros ningún recuerdo”
Pierre Corneille
Fotografía: A.Morales (c) 2010. Toma de las vistas desde el último anillo de St Paul (apenas 520 escalones).
Londres

A los soñadores.


“Estamos hechos del mismo tejido que nuestros sueños”
William Shakespeare

Fotografía: A.Morales (c) 
 Ejercicio elemental de photoshop, sobre un fondo original tomado en Times Square.

VIII edición de Atlantica Visual-Art
Mi nombre es Adolfo Morales, este Blog es una especie de caja de zapatos en la que voy dejando cualquier cosa que despierte mi interés: fotografías, opiniones, relatos y algún que otro desvarío. Todo desde la más absoluta originalidad y autoría. Si bien me apoyo mucho en imágenes para uso no comercial colgadas en diferentes comunidades, como LA PETITE ECOLE. Llevo desarrollando la plataforma Blogger desde sus inicios, una experiencia que desde el principio me ha deparado muchas satisfacciones y el encuentro personal y virtual con gente muy interesante.
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