La Luna de Octubre (IV)

IV

        La tensión de los recientes acontecimientos, las dudas que la acechaban y la reclusión voluntaria a la que se había sometido le estaban pasando factura. Necesitaba salir de la espiral que solo añadía confusión a sus ideas. Buscó en la agenda de mano y como siempre plegado en la esquina superior, abriendo el tránsito a la "C", allí estaba su fiel amigo y confidente Brunello. No lo pensó más, ir a Montalcino era lo que necesitaba en estos momentos. Buscó en su bolso el móvil y comenzó a teclear 39 347 3414..., al instante la voz amable de Brunello al otro lado contestó.

- Eugen, che gioia di sentire da voi, come stai?.
- Ciao Brunello caro, ho tanto da raccontare, desearía pasar unos días en Montelcino. ¿podrías reservarme el apartamento de Il Barlanzone, ya sabes mi preferido, el de la terraza. 
- Claro, como no?, no tengo huéspedes en este momento, todo tuyo. Va todo bien?
-Nada de qué preocuparse. La Toscana y tu compañía es lo que necesito ahora. 
 -¿Cuándo vienes?. 
- Espero estar mañana a la tarde. Un beso, addio.
- Ciao cara, a domani.

Eugene había conocido a Brunello en Siena, en un Seminario sobre el Renacimiento Italiano. Representaba a una estirpe familiar de etnólogos afincados bajo el Concejo de Siena en la pequeña localidad de Montalcino al norte de Italia. Sus bodegas tan conocidas como apreciadas son una seña de identidad en toda la Toscana. Bajo su dirección, decidieron restaurar la finca, un hermoso caserón de cuatro plantas donde generaciones anteriores habían vivido y atendido el negocio familiar, reconvirtiendo las plantas superiores en hotel rural, siendo conocido actualmente como Il Barlanzone. Varias habitaciones de gusto sencillo, son rematadas por la estrella de la finca, un apartamento con terraza privada desde la que se alumbra todo Montalcino. El lugar ideal en el que cobijarse y refugiarse con la complicidad de un buen amigo. Los aires del norte y una buena copa de vino harán todo lo demás.

En los últimos años, se hizo cada vez más necesario habilitar espacios dedicados a la restauración y la hospedería ante la constante demanda de los visitantes que solicitaban pasar unos días en Montalcino y poder disfrutar de aquel paisaje, su calma y los excelentes vinos.   Il Barlanzone situado en Piazzale Fortaleza junto al centro de la ciudad, es un punto de encuentro en el que degustar toda una gama de matices extraordinarios al paladar: Brunello di Montalcino, Santos Bondi, Antico Poggio, Soldera.  El Brunello di Montalcino se compara con los mejores Supertuscans, como la cabernet sauvignon o merlot.

Inspiró profundamente, había encontrado la medicina que necesitaba. Algo agitada, se dispuso a organizar su pequeña maleta de viaje. Antes recogió todos los documentos que cubrían su mesa de trabajo y los guardo cuidadosamente en uno de los cajones del escritorio bajo llave. Una vez cerrado, se volvió, abrió de nuevo el cajón extrajo la agenda de Cusack y la colocó sobre la cama junto a la maleta.


--->   LA LUNA DE OCTUBRE

Imágenes: La Petite Ecole.

Feliz Navidad



Alguna vez fuimos niños, y probablemente todos hayamos tenido algún desliz con los Reyes de Oriente o con ese regordete Papá Noël, y aunque ahora se nos antojen mil y un adjetivos, estas fiestas sobre todo pertenecen a los niños, a los de hoy. Tienen todo el derecho a montar en camello o helarse de frío vestidos de rojo. No seré yo el mejor ejemplo de continuísta en esto de la Navidad, pero todos deberíamos tener la posibilidad de ejercer la libertad de expresarnos sin sentir vergüenza o rechazo, y sin necesidad de justificaciones ni más explicaciones. Algunos se empeñan en sacralizarlo todo incluso lo más banal, otros en el punto más dispar intoxicando de ruido el mantenimiento de  costumbres que abundan más en la sana imaginación que en principios dogmáticos, en donde los niños vuelven a ser sus protagonistas esenciales. Frente a todos los sectarios que ejercen su particular empuje, yo que no soy creyente, pondré en mi casa un símbolo que me concilie con esa parte infantil que me acerca a la Navidad más blanca, sea mula, hombre de rojo o estrella. En mi navidad caben todas las formulas, ninguna está de más ni de menos. Y aunque no estarán todos los que siempre estuvieron alguna vez, tal vez solo ese guiño sea suficiente, y nos de energía para saber dar valor a los escasos momentos en los que todos volvemos a compartir mesa y mantel, con nuestras virtudes y defectos de los que ninguno estamos carentes de saldo. Feliz Navidad para vosotros y vuestras familias. Adolfo.

El Otoño y sus pinceles.



Pues de puntillas pasó, discreto, elegante, sobrio, silencioso, así se nos marcha el otoño. Para mi que es la estación más necesaria, la de la calma, la que endereza, la que pinta de tonos húmedos, la de los brillos, la que más paz entrega, la que tiene la llave del desangelado invierno, la del sol de lagartijas, la de las pequeñas cosas, la de los detalles. De puntillas, bailando entre las notas de un dulce oboe con su amante imaginada pasa el otoño. Tal vez sea la estación más sola de todas. Bien pudiera asimilarse esta dejadez final, al verso de Borges cuándo dice "Siempre es conmovedor el ocaso por indigente... que sea". Me encanta.

Fotografías: A. Morales (C) 2012


5125 años no son nada.






Podría ser la vista del interior del túnel de la supuesta pirámide oculta en el monte Rtanj (Carpatos) Serbia, en el que se refugiaron en otro tiempo seres alienígenas, a decir de algunos crédulos, lugar al que atraídos inexplicablemente  por el influjo Maya, se dirigen cientos de seguidores excéntricos en búsqueda del hogar que les proteja del maléfico fin del mundo del próximo sábado. En esta Era en la que todos los mitos se desvanecen, estas creencias menores también tienen su hueco y viene bien que  la realidad las someta a la ley de las cosas más simples y comunes. Lastima que toda esa fantasía nos hizo pasar algunas horas divertidas de tertulias, cine o libros a cual más extraordinario. La verdad que a mi me desestresan estas cuestiones así es que seguiré buscando arcas y laberintos. El calendario Maya de 5125 años de antigüedad termina este 21 de diciembre. Mala suerte. La de gente que habrá comido a costa de la predicción. 

Fotografía: A. Morales (C) 2012 Torre Schindler/Isla de la Cartuja *Sevilla


Dave Brubeck


A punto de cumplir sus 92 años, fallece mientras era trasladado al hospital a consecuencia de un paro cardíaco que su precaria salud y su avanzada edad no pudieron superar. No se vosotros, al menos yo lo descubrí de casualidad, por aquello de la inquietud musical, y el trasteo en las secciones de discos de los grandes almacenes de aquellos años setenta. Después alguna buena oferta, y un Long Play que se sumaba a la escasa colección de títulos caseros. Al fin y al cabo el Jazz por entonces no dejaba de ser de algún modo algo inusual y una pequeña excentricidad.


Cosas de la España que comenzaba a poner papel de charol delante de la televisión para poderla ver en "colores". Después el reconocimiento de la sensibilidad, y es que esto de contemplar, oír o sentir de la mano de estos "grandes" en cualquier dirección, hace que se reconozca y se produzca un movimiento común expontáneo de simpatía y agradecimiento. Más adelante, una puerta abre otra puerta y de la mano de este maestro el Jazz se hizo más cercano y entendible. Ahora solo se trata de reconocer la maestría de DAVE BRUBECK y dejarle ese pellizco en el corazón como reconocimiento y agradecimiento. Que no deje sonar la música allí dónde su alma haya viajado. Gracias por compartir su maestría.

La Luna de octubre (III)


Eugene repasaba los años que había dedicado a su frustrado esfuerzo por contar la verdadera historia del profesor Cusack. En el inventario de circunstancias que acumuló antes de trasladarse a Mons Sancti Michaeli, recordó una frase entre decenas de datos. Fue en la visita al Museo de Historia Francesa, allí en su formidable biblioteca medieval, descubrió expuesto “Un viaje al país del Arcángel” abierto entre las págs. 30-31, una frase llamó su atención sin entender exactamente por qué. “Desde siempre, una fuerza divina pareció atraer al hombre. Son seducidos por cantos del cielo, quienes logran franquear los obstáculos y la fatiga y llegan al santuario. Esos cantos son el eco de las plegarias y la música de los órganos”. Solicitó entrevistarse con su autora y conservadora, la historiadora medievalista Régine Pernoud, ésta accedió y fue conducida a la segunda planta, una vez allí se le indicó tomase el largo pasillo, en la tercera puerta con la inscripción “C” estaba su despacho.

Con gesto amable, antes de desaparecer de nuevo en el ascensor el asistente del museo le dijo.
-Anúnciese golpeando suavemente la puerta y espere, Madame Pernoud le atenderá enseguida.
La escasa iluminación y el silencio sobrecogedor del piso la mantuvo inmóvil por unos instantes, discretamente lo franqueó dirigiéndose hacia el pasillo silenciosamente, caminando sobre la larga alfombra color carmín. Eugéne algo excitada ya había desplegado todos sus resortes sensoriales y su capacidad de observación trabajaba a marchas forzadas, una sensación que la abordaba siempre que presentía que algo iba a ocurrir.
Aquella entrevista resultó extraordinaria, Madame Pernoud recordaba a una extraña monja de otros tiempos, compasiva en sus gestos, amable en las palabras, y generosa con la confusa curiosidad de Crosác. 

Entresacó las anotaciones que hizo respecto de la historia de Mont Saint Michell.
Hace miles de años, un bosque enorme llamado Scissy, fue situado como límite entre Normandía y Bretaña. En su centro, había un monte rocoso, similar a un monte de tierra para un entierro por eso lo llamaron el "Monte Tombe", el Monte Tumba. Hacia el Siglo IV, la región fue cristianizada y desde entonces, el bosque de Scissy y sus montes atrae a los hombres que buscan la purificación espiritual. Muy pronto se convirtió en un lugar de ermitaños. Seres que convivían exclusivamente con su soledad y su espíritu. Cada tanto, visitaba a estos ermitaños y se unía en sus plegarias y en el descanso, San Auberto, entonces, el obispo de Avranches, ciudad que había sido denominada sede episcopal, muy cerca del Monte. Un buen día, cuenta la leyenda, San Auberto recibió un mensaje del cielo. Era el año 708. En un sueño, se le apareció el Arcángel San Miguel y le pidió que erigiera en su honor un santuario sobre el Monte Tumba. Para dejar una señal tangible a la humanidad entera, el Arcángel toco la frente del obispo con la punta de su dedo, dejando una marca que los siglos no han podido borrar". Aun hoy se puede ver el orificio del cráneo del obispo que se conserva en la iglesia Saint-Gervais en Avranches.
De repente el corazón de Eugene se agitó y sus pulsaciones se dispararon. Recordó el origen del nombre de Cusak. Aniol en polaco significaba “mensajero de Dios”.
-Todos los ángeles lo son. Musitó con la mirada perdida.
...

La Luna de octubre (II).



La fría mañana de aquel noviembre Parisino se agitó ante un suceso de lo más extraño, despertando la curiosidad de todos los medios provocando toda clase de conjeturas y suspicacias.

Eugene aún conmovida por los acontecimientos que hacía muy poco había vivido, pisaba la calle lo justo para ir al mercado y comprar la prensa, aunque esto último venía siendo un acto mecánico. Le Figaró y Le Monde solían ser sus referentes de la actualidad. Ocupaba su tiempo ordenando apuntes, artículos y libros cuyo eje central no podía ser otro que el enigmático Cusack, sus teorías y sobre todo sus enigmáticos encuentros. Trataba de recordar envuelta en una paz casi monástica las conversaciones que mantuvo con él, esperando comprender algo que todavía no alcanzaba a entender y descifrar el sentido de las desconcertantes palabras escritas en el bloc nº 320-B.

Su estudio se situaba en la rue Berger justo frente a los inmensos jardines de Les Halles, desde el que podía observar también el singular edificio del Sindicato de la Bolsa y el Comercio de París. Su orientación al Este le proporcionaba que desde el amanecer y hasta el mediodía el sol iluminara suavemente la estancia, su mesa de trabajo, los libros, el croissant olvidado. Un cálido abrazo atmosférico la envolvía mientras degustaba una taza de Te humeante bien caliente ceñida en su bata azul, mientras que el constante rondó de la guitarra de su admirado Leonard Cohen interpretando The Partisan o The Famous Blue Raincoat perfumaban el ambiente y le proporcionaba el sosiego que necesitaba en estos momentos. Eugene gustaba de observar tras los ventanales acristalados de su balcón como la gente transitaba de un lado para otro o como lo niños jugaban en el parque de Les Halles.

En uno de esos paseos por el estudio, deleitándose con la música, el placido sol, la taza de Te y los lejanos sonidos de la ciudad cuatro plantas más abajo, observó los titulares de la prensa atrasada que aún no había leído, atraída por la sugerente noticia local que hablaba del descubrimiento en la estación de Saint Lazare en el distrito 8 de París, de un pequeño maletín que contenía diversos paquetes de fotografías antiguas, desconociéndose su autor y cuyo contenido las autoridades no habían aún revelado, pero sobre el que se había desatado todo tipo de especulaciones.

Se informaba que al llevar a cabo trabajos de mantenimiento, una bóveda de la estación cedió, dejando al descubierto una galería inaccesible hasta ahora que comunicaba con la estructura original del edificio que databa de 1837, en ella se encontraron diversos objetos de la época y el singular olvidado maletín sobre el que se centraba toda la atención de la noticia.

La cuestión a decir de algunos pretendía ocultar dos hechos significativos, uno que las placas encontradas estaban registradas en 1940 con patente Norteamericana y dos que al parecer uno de los envoltorios contenía 23 instantáneas, de niños con edades comprendidas entre los 5 y 7 años, que miraban fijamente al objetivo y curiosamente  todos ellos sujetaban lo que bien podría ser un pequeño libro, aunque la calidad de las imágenes no permitía saber a ciencia cierta que era exactamente. Las filtraciones a la prensa indicaban que parecían plasmas muy antiguos captados con objetivos que sufrían trabas en la precisión del enfoque y defectos en la obturación, por lo que las imágenes arrastraban la luz dejando una impronta fantasmal en las mismas. 

         A Eugene Trosác también le sobrecogió la noticia. Los hasta ahora apilados diarios absorbieron todo su interés, algo le decía que ese acontecimiento sujetaba alguna pieza del puzle de dudas por el que transitaba. La noticia la devolvió a la realidad. ¿Cómo llegó ese maletín allí, quién lo había situado en aquel lugar y que significado tienen esas instantáneas, si según desvela el Departamento de Urbanismo de París, aquella galería fue sellada en 1889?, ¿Qué explicación tenía todo aquello,?. París estaba conmocionada por el descubrimiento.

Imágenes: Homenaje a Vivian Maier la fotógrafa-niñera.
Murió en 2009 a los 83 años, pobre y en el anonimato.


...

La Luna de octubre.



Cusack, el polémico astrofísico de la Tesla Science Word vivía retirado desde hacía 5 años, instalado en su residencia de la Baja Normandía, un complejo residencial conocido como La Croix Blanche frente al imponente promontorio del río Couesnon. Desde las ventanas de su pequeño apartamento podía ver a todas horas, la gran estructura que acogía  la abadía consagrada al culto del arcángel San Miguel  o como le gustaba nombrarlo cuándo se refería a  él, al viejo estilo de la Edad Media: Mons Sancti Michaeli in periculo mari. 
Todos los días vigilante, observador, anotaba la cadencia del flujo y reflujo de las mareas y de un modo casi obsesivo también medía con una vieja instrumentación ya en desuso, la aproximación de la Luna a la tierra. Decenas de blocs repletos de números, esquemas, diagramas, dibujos y cálculos matemáticos casi imposibles de descifrar. 
Cusack podría estar aún en activo, pero le retiraron los fondos que amparaban una teoría brillante que relacionaba la Luna, las mareas y los viajes en el tiempo. Aquella idea descabellada obtuvo el beneplácito del Consejo, que vio en ella la oportunidad de hacerse un hueco en la sugestión popular por esta clase de fenómenos menos científicos, ofreciendo muchos titulares, libros, programas de televisión y entrevistas a lo largo de los 11 años que duraron los apoyos. Cusack con el tiempo, cada día más obsesionado y excéntrico, se volvió irascible, descuidado, desconfiado y sus anotaciones parecían más un algoritmo secreto que apuntes dinámicos y lógicos. 
En realidad la TSW nunca había creído en él, lo utilizaban como un reclamo, algo con que surtir el merchandising que tan buenos resultados les produjo, pero la deriva personal podía volverse en contra de ellos y decidieron quitárselo de encima, contratando en su lugar a una doctora Noruega especializada en instrumentación y sonido, cuya teoría hablaba de la posibilidad de estar en dos sitios a la vez, lo que es comúnmente conocido como bilocación en la sociedad científica  y que según decía, fue usado por la iglesia católica a lo largo de siglos en base a la conjunción de determinadas notas musicales, cuya secreta combinación hacía levitar supuestamente a los santos de la cristiandad, una técnica al parecer dominada en las abadías cistercienses y oculta en los cantos gregorianos que estuvo extendida en monasterios y conventos hasta 1495 momento en el que se diluyen todas las pruebas.

Newton mostró que la atracción gravitatoria dependía de tres cosas: las masas de los dos cuerpos y la distancia que los separa. Él mostró que la fuerza es inversamente proporcional al cuadrado de la distancia. Eso significa que si consideramos la atracción gravitatoria de la Tierra sobre un satélite, la fuerza será sólo un cuarto si duplicamos la distancia al centro de la Tierra.

La insistencia de una joven escritora, licenciada en Ciencias Exactas, que estuvo abordándole a lo largo de todo el verano de 2009, mientras sistemáticamente recorría la playa con la bajamar acompañado de su bloc y un lápiz rojo con mina de carpintero, garabateando o escribiendo desordenadamente, pudo no ser una casualidad. La atractiva mujer de aspecto caucásico-mediterráneo, se ganó la atención de Cusack, aunque al principio solo supo oírle decir un seco "déjeme en paz quiere" antes de poder emitir ninguna palabra y mostrarse esquivo constantemente. Finalmente la constancia de aquella chica tuvo su recompensa y cierta mañana en uno de aquellos paseos, Cusack husmeando entre las rocas que cimentan la colosal isla, terminó de bruces y golpeado entre las piedras, inmóvil e inconsciente pudo morir allí mismo de no ser por la insistente escritora que lo descubrió y pudo ponerle a salvo. La marea había comenzado a subir y de haber tardado algunos minutos más no podría contarlo. 

Cusack repuesto y desorientado, le preguntó primero por su cuaderno de anotaciones.
-No se preocupe aquí lo tiene, el agua no lo ha tocado.
Después mirándola a los ojos le preguntó.
-¿Qué es lo que busca en mi?.
 -Mi nombre es Eugene Trosác, le he seguido a lo largo de estos años, he leído cuanto ha publicado, sé que usted ha descubierto algo más allá de la lógica. Yo si creo en usted. Soy conocedora de que vive en la más absoluta soledad, no tiene familia ni amigos y sus conocimientos no pueden perderse, sería un lujo demasiado caro. Desearía ser su testamento. Escribir sobre usted, acompañarle, ser su confidente cuándo lo crea conveniente.

Cusack observándola, encontró la compasión que nunca tuvo y terminó diciéndole.
-Lo pensaré, ahora tengo que marcharme, se me hace tarde. No se preocupe estoy bien.

Las semanas siguientes la complicidad entre la joven admiradora y el astrofísico fue creciendo, hasta el punto que Cusack aceptó que Eugene subiera a su desordenada casa y contemplase el santuario de sus apuntes y observaciones teniendo como testigo el majestuoso promontorio de Saint Michel, por una vez observador y observado se habían mimetizado.

Si bien la incipiente amistad que aquel otoño comenzó a nutrir a ámbos personajes se truncó un par de meses después, con el inesperado fallecimiento de Cusack, su avanzada edad, su maltrecha salud y aquel inoportuno accidente que le había perforado dos costillas, y que nadie supo hasta su muerte, se encargaron de debilitarle y acelerar el fatídico e inesperado desenlace.

Eugene fue interrogada por la policía, algunas sociedades científicas e incluso reclamada por la INF algo así como la inteligencia nacional para interpelarle sobre la vida de Cusack, sus anotaciones, comentarios o teorías, pero poco pudo aportar. Nada relevante. Finalmente concluyeron en la idea de que Cusack no era más que un demente obsesivo.

Apenas dos semanas efectivas de conversación fluida, algo confusa y a veces extraña a la que ella asentía sin comprender del todo, tan solo que repetía una y otra vez “la grande lune, la grande lune”, se refería a un tal Maynard, y volvía sobre sus anotaciones repasando sus cuadernos, revisando coordenadas, garabateándo una especie de cilindro sin sentido.

Eugene abandonó Mont Saint Michell no sin cierta pesadumbre, de vuelta en París, recuperó de su maletín de viaje, el Bloc nº 320-B, que días antes de su muerte Cusack le dejó en custodia, afectado por una crisis emocional que le hacía creer que estaba siendo vigilado y que ella había olvidado afectada por los acontecimientos. Recordando al viejo Cusack tomó con afecto y respeto, aquel pequeño libro de anotaciones con tapas de cuero, ajado por el uso. Aquel librito tenía tendencia a quedarse abierto en determinada marca una vez liberado del cordel de cierre. Inesperadamente el epígrafe de esa parte del bloc comenzaba entrecomillando las palabras GRANDE LUNE, y bajo ellas una anotación nerviosa dejaba leer: Año 991 d.C. Octubre. Maynard. Bretaña francesa, en Mount Saint Michel, la variación del nivel del mar llegará a los 16 metros. Año 2009 Octubre. La variación del nivel del mar llegó a los 16 metros, cápsula encontrada. Manuscrito depositado en lugar seguro.

Varias hojas en blanco más adelante contenía una última anotación: “Trosác es ahora la portadora”. 


Continuará?...

Imágenes: La Petite Ecole.

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Los misteriosos mails de la calle Lepanto.


Se contabilizaron 5 desapariciones. Todas en la calle Lepanto. Todas en el lapsus de una semana. Todas inexplicables. Sin relación entre los desaparecidos que mantenían actividades profesionales distintas, vivían en bloques diferentes y no guardaban aparentemente ninguna relación entre ellos. Lo único cierto es que previo a las desapariciones, todos recibieron un correo encriptado y sus ordenadores entraron en un bloqueo que terminaría inutilizando el disco duro y cualquier información que pudiera arrojar luz sobre el caso. Resulta como poco insultante que este asunto se remontase a 1999 y que hoy de nuevo, en la misma semana, en la misma calle Lepanto, se hayan vuelto producir dos casos similares: los vecinos M.G.R de 24 años, soltero, aprendiz de panadería y M.P.E de 36 años, casada y profesora de Matemáticas en el Instituto de la localidad, ambos del mismo modo, en la misma lógica de los otros casos, han desaparecido en la misma semana, la segunda del mes de octubre, trece años después dejando sus ordenadores en un bucle sin fin, que primero calienta la placa base para después cortocircuitarla y acabar con ella, gripando literalmente sus equipos. Nadie sabe que está pasando en la calle Lepanto, pero los alquileres y ventas se han multiplicado por veinte, solo los que no pueden marcharse de allí, asumen que en cualquier momento pueden recibir un mail encriptado con un mensaje que solo el destinatario puede leer para después desaparecer. ¿Es un proceso coordinado?, ¿tienen alguna relación entre ellos, que la policía aún no acierta a encontrar?, ¿qué clase de misterio aflige a la calle Lepanto? y la gran pregunta ¿quien o quienes serán los próximos en volatilizarse?. 
El rumor se está abriendo camino, y quien más quien menos ya tiene su propia teoría a cual más descabellada, por no contabilizar a la decena de testigos que han visto u oído sucesos cuándo menos extraordinariamente inquietantes sino fantásticos y que son automáticamente descartados. La Policía tiene un principio para todos estos casos, y no hay ninguno en los que la ufología tenga nada que ver, las cosas son mucho más sencillas por lo general, si bien los crímenes más horrendos nutren la literatura más versada, dejando a un lado lo grotesco y cruel de cada caso para vestir páginas y páginas de las novelas más exitosas del momento, la realidad es mucho más simple, interesada y banal, y en ella la poesía no tiene cabida.
Pero ¿cómo es posible desaparecer, sin dejar rastro, como si se hubiesen esfumado?, sin una nota, nada que indique ni de pista de lo sucedido. Y ahora ¿dónde se encuentran todas estas personas? y ¿por qué?. La calle Lepanto es un hervidero de curiosos que escudriñan entre las ventanas, fotografían los edificios e incluso la televisión transmite desde allí estos prodigiosos acontecimientos que nadie es capaz de dilucidar coherentemente. No hay lógica para este caso y el miedo vive ya entre aquellas paredes. El mantenimiento urbano se ha relajado, así como la presencia de la policía municipal, y carteros, supermercados y empresas de comida rápida no atienden la demanda de sus vecinos negándose a repartir allí. Pisar la calle avanzada la noche se presenta como una provocación que puede pasarte factura y los residentes solo rezan  para que ni el agua, la energía eléctrica o el gas sufran una avería. La calle Lepanto en el distrito que linda con las urbanizaciones donde reposan los trabajadores que engrasan la capital, fue una calle venida a menos y ahora esto puede convertirla en un auténtico infierno, aunque ya hay grupos de frikis que dicen adorar al diablo y que ataviados con prendas oscuras, a modo de túnicas, recorren la calle, ejecutan ritos y leen salmos de reclamo, ellos dicen que allí en algún lugar hay una puerta que conduce directamente al infierno.....


Esos perfectos desconocidos.




Es inevitable cruzarme con perfectos desconocidos, al fin y al cabo yo también lo soy y ocupo en ocasiones la otra parte del espejo, convirtiéndome en testigo mudo, ausente, inexistente, finito. Y en muchas de esas ocasiones una suerte de preguntas tratan de romper el hechizo de la bruja del cuento y saber quien eres, quienes sois, que es de vuestra vida, cuales vuestros sueños. Y viene a ser una empresa difícil romper ese conjuro, porque por lo general se necesita desprenderse de la mascara social, aceptar tus propias limitaciones, hacerte cercano y vulnerable, si no te quedas dentro del espejo vagando haciendo eses una y otra vez. Cuándo por fin la luna llena te ilumina y eres capaz de leer en los ojos de esos perfectos desconocidos y te reconoces en ellos, entonces ese cristal abre huecos mágicos por los que escaparte no de una vez, pero si deja que te escurras y llegues a tocar el otro lado y dejar de ser ajeno, inexistente, finito, para volverte perecedero, presente, vulnerable y cercano. En muchas de esas ocasiones, esos tipos extraños son capaces de congeniar, disfrutar en común de ciertas similitudes sin perder su propia identidad, a ese efecto se le denomina de muchas formas, es indiferente, lo importante no es el adjetivo sino el resultado. La percepción que hace que personalidades tan exclusivas e incluso opuestas mantengan una cierta regularidad en el afecto no deja de ser un misterio, para lo que de momento no se tienen resueltas las incógnitas. Estas parejas, singulares, únicas, opuestas explica muy bien esa dualidad. La próxima vez, en la siguiente esquina, cuándo después del eco de las pisadas que se aproximan y anticipen la sombra estirada de ese perfecto desconocido, me preguntaré de nuevo por su vida, su inmediatez, su memoria, aunque yo estaré al otro lado, ausente, mudo, ciego, sordo, salvo que un quiebro deje algún hueco por el que escapar y entonces sentirme vulnerable y libre.

Solo el genio nos salva del tedio.

Hace mucho, mucho tiempo en aquellos jóvenes años de la transición, en los que todo era un descubrir, en los que tan aislados vivíamos que las fronteras de la censura y el régimen habían ocultado la indisciplina de tener opinión, de ser únicos, que cuándo toda aquella estructura empujada desde el exterior y liderada por aquellos Socialistas, Comunistas y Demócratas hacían emerger una España diferente.... 

Había poetas a los que cantar, artistas como Picasso al que debíamos comenzar a sentir como algo genuinamente nuestro tras años de ausencia, en los que nuestras retinas solo se fascinaban en blanco y negro, sin color, sin provocación.

Una inclinación extraña me acercaba al bombardeo expresivo de tantos descubridores de contornos y de esa admiración, jugar con los colores, en una improcedente emulación por revivir las mismas sensaciones en un entorno tan provinciano como olvidado. Las pizarras de los institutos fueron testigos de toda la época azul a modo de entremés bien temprano, antes de las clases de Química o Matemáticas.

Para cuándo el Guernica regresó, La Casona del Buen Retiro acogió su enorme drama, por entonces no estábamos preparados y no se tenían un lugar adecuado y definitivo en el que exponerlo. Madrileños y visitantes ocasionales que por allí pasaron, además de reencontrarnos con aquel formidable mural que al igual que Goya, hablaba de los desastres de la guerra, del odio entre los hombres, y de lo que provoca tanto dolor más tarde o más temprano: la ausencia de humanidad.

Crecimos con la idea de un país más justo, más social, en el que la Libertad y la Justicia en su máxima expresión serían los fundamentos de su identidad, esa era la idea. Ahora treinta y tantos años después te das cuenta que algo no hicimos bien. Seguimos empeñados en ver solo los defectos ajenos, seguimos si ser autocríticos, sin ser capaces de ser verdaderamente honestos y despegar el culo de la puta silla que nos da poder y status, sin reconocer ningún error. No, eso no era lo que esperábamos.

Cuándo era un incipiente muchacho asistí a esos cambios iniciales, aquello nos empapó y tizno de intensidad   el futuro que tocábamos con la punta de los dedos. Picasso y tantos otros genuinos hombres libres, hicieron que metiese mis manos en botes de intensos colores, llenándome hasta los codos de surrealismo. De aquellos años, aquel espíritu de Libertad y las extraordinarias composiciones sin argumentación posible, son lo mejor que me queda. Mucho de lo que vino después no es otra cosa que esto que vivimos ahora todos los días, dónde solo nos falta comenzar a arrojarnos piedras, eso si sin dejar que se enfríe el sillón del poder, envueltos en el tedio, la mediocridad y el merchandising oriental. Que lastima. 



VIII edición de Atlantica Visual-Art
Mi nombre es Adolfo Morales, este Blog es una especie de caja de zapatos en la que voy dejando cualquier cosa que despierte mi interés: fotografías, opiniones, relatos y algún que otro desvarío. Todo desde la más absoluta originalidad y autoría. Si bien me apoyo mucho en imágenes para uso no comercial colgadas en diferentes comunidades, como LA PETITE ECOLE. Llevo desarrollando la plataforma Blogger desde sus inicios, una experiencia que desde el principio me ha deparado muchas satisfacciones y el encuentro personal y virtual con gente muy interesante.
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